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Los cooperativistas-empresarios mineros son “mamones”

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De sábado a sábado 509

Remberto Cárdenas Morales*

El principal dirigente de los cooperativistas-empresarios mineros de Potosí, Carlos Porco, pidió a los gobernantes que se les regale ropa de bioseguridad para reiniciar la extracción de minerales, luego de la cuarentena total, para vencer al coronavirus.

Antes de que los gobernantes dispongan el pago de los bonos, para aliviar las penurias económicas de la gente empobrecida, el mismo dirigente de ese grupo económico, pidió a la Presidenta interina que para ellos también se les conceda esos bonos porque habían dejado de trabajar y de ganar el sustento para sus familias, debido a la cuarentena, la que es sostenida casi por la totalidad de los bolivianos.

Al menos a nuestras secretarias les debe llegar la ayuda que ha sido dispuesta para los otros bolivianos, añadió Porco.

Este dirigente, en otra declaración pública, señaló que los cooperativistas mineros esperan ayuda económica del Estado para reemprender su actividad extractiva minera. Ratificó, asimismo, que esos empresarios y semiproletarios (la mayoría) ya no podían permanecer por más tiempo sin trabajar y sugirió que romperían la cuarentena, porque la situación que confrontan (sin trabajar) no la soportan más tiempo. Luego de que el entonces Ministro de Minería, Carlos Fernando Huallpa, también desde Potosí, dijo que los mineros asalariados, los trabajadores de la minería privada y los llamados cooperativistas mineros iban a volver al trabajo, el 4 de este mes, Porco solicitó que los gobernantes les doten de ropa de bioseguridad, sin la que no retornarán a las faenas mineras para evitar la contaminación con coronavirus de los cooperativistas y de sus familiares.

El exMinistro de Minería, Huallpa, seguramente por sí y por cuenta de los gobernantes, respondió al dirigente de los cooperativisas-empresarios mineros de Potosí que si no quieren retornar a sus fuentes de extracción minera, que no lo hagan.

Otro vocero de Oruro y de ese sector económico, ha dicho que ellos no reiniciarán su trabajo sin ropa de bioseguridad.

La extracción de minerales por los cooperativistas-empresarios mineros, es una actividad privada, aunque especialmente los últimos 14 años, esos grupos económicos, han recibido créditos (que no los pagaban), dinero regalado (ocho millones de dólares), 200 volquetas (obsequiadas) y se les concedió parajes mineros listos para que ellos los exploten.

Esos obsequios, mejor dicho prebendas, fueron entregados por el entonces presidente Morales, a cambio de votos y de apoyo para él.

En las páginas de Aquí se ha dicho y ahora se reitera que los regalos de Evo Morales, a esos grupos económicos, aliados suyos, fueron una compra indirecta de votos.

Los cooperativistas-empresarios mineros, además, han conseguido concesiones mineras para que las exploten empresarios mineros de fuera del país, especialmente. Los cooperativistas-empresarios mineros han ayudado, por esa vía, a la privatización y transnacionalización (“extranjerización”) de la minería boliviana.

Esa operación, mediante la cual empresarios bolivianos facilitaron la extracción minera, por empresarios extraños a Bolivia, ha ocurrido antes. Un ejemplo: Mario Mercado Vaca Guzmán, Ronald McLean, Ramiro Cabezas, entre otros, se adjudicaron parajes ricos en oro en la Joya (Oruro), lugar en el que la empresa Inti Raimy explotó el metal amarillo. Esos empresarios, luego de consolidarse como concesionarios de La Joya, transfirieron el 88 por ciento de esas concesiones a empresarios de Estados Unidos, entre ellos, a un banco.

Los supuestos cooperativistas mineros son grupos económicos, cuyos dirigentes no son asalariados; sin embargo, muchos de ellos que a medias son asalariados y además son trabajadores por cuenta propia, pero en parajes mineros de los que se explota minerales, trabajan sobre todo en beneficio de esa capa de cooperativistas-empresarios mineros.

Son incontados los ejemplos de empresarios mineros, equivocadamente denominados cooperativistas.

Aquí un caso: El principal financiador del equipo de fútbol: Nacional Potosí, era y quizá siga siendo, un cooperativista-empresario minero rico. Para un medio impreso paceño, ese supuesto cooperativista minero, dijo que él financiaba al Nacional Potosí y que eso hacía por sus hermanos mineros.

El ingeniero Héctor Córdova, luego de que salió de la Presidencia interina de COMIBOL, afirmó que el gobierno de entonces (de Morales) debía enseñarles, a los cooperativistas mineros, a ser cooperativistas, porque no eran ni son ahora cooperativistas sino patrones, sobre todo los que se desempeñan como dirigentes.

Se guardan las distancias para decir que Lenin, el máximo dirigente de la Revolución Bolchevique, dejó escrito que las cooperativas, cuando no culminaban su proceso de constitución, bajo el principio de la cooperación y la ayuda entre socios, esas asociaciones funcionan, en realidad, como empresas capitalistas. Eso sucede con las autodenominadas cooperativas mineras bolivianas.

En el autollamado proceso de cambios, esas cooperativas mineras se han convertido en grupos económicos, acostumbrados a vivir de las prebendas, de los regalos inmerecidos, además.

Es cierto que una parte de los mineros asalariados, que fueron relocalizados (despedidos) por el último gobierno de Paz Estenssoro, organizaron muchas cooperativas mineras. A esos exmineros asalariados se unieron otros tantos desocupados y por eso crecieron desmesuradamente esos trabajadores por cuenta propia, los que incluso vivieron empobrecidos; luego se constituyeron como grupos económicos pudientes, gracias a las riquezas que acumulaban.

A esos cooperativistas mineros, que explotaron minerales de estaño en la exempresa minera Catavi, en Siglo XX (Uncía incluida), el semanario impreso Aquí, los llam ﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽ XX y Llallagua, el seque explotaron minerales de estaño en la exempresa minera Catavi, en Siglo XX y Llallagua, el seó mitayos del siglo XX, aunque sin dejar de señalar que esos cooperativistas trabajaban sin dirección técnica, sin ropa sugerida por la seguridad industrial, sin lámparas, sin las precauciones recomendadas para esos procesos de producción. Trabajadores de esas cooperativas morían en derrumbes de interior mina o por explosiones mal ejecutadas.

Entendidos en labores mineras sostenían que esos cooperativistas mineros, sucesores de los asalariados de COMIBOL, saquearon los parajes mineros, porque extraían las riquezas mineras sin racionalidad alguna.

Asimismo, esos expertos en minería aseguran que después de que los cooperativistas mineros saquearon minerales allí, era imposible rehabilitar la mina de Siglo XX-Catavi, lo que si acaso se intentaba rehabilitarla, esa operación hubiera demandado una crecida inversión.

Sin embargo, en Siglo XX-Catavi se mantenía como importante reserva estatal, los minerales de estaño de baja ley, en las colas y los desmontes de ese conocido centro minero.

La mitad de esas reservas de estaño de baja ley fueron concedidas por Evo Morales a sus aliados eooperativistas-empresarios mineros; colas y desmontes que fueron rescatados para el Estado (para los bolivianos), por el gobierno del Gral. Juan José Torres González (1971).

No es una exageración añadir que los autodenominados cooperativistas mineros son empresarios en un número que es difícil establecer, entre los 130.000 integrantes de ese sector económico, según datos entregados por ellos.

Esos cooperativistas-empresarios mineros “mamaron” del Estado y, según lo que dicen y lo que esperan ahora, pretenden seguir mamando del Estado, o lo que es lo mismo, esos grupos económicos esperan que los privilegios otorgados por Morales, a costa de los bolivianos, sigan como chorrera interminable de recursos en su beneficio

Actualmente, los cooperativistas-empresarios mineros son los que tienen que dotar de ropa de bioseguridad a sus socios o compañeros de labores extractivas.

Los grupos económicos o cooperativistas-empresarios mineros parece que consideran que somos babosos, la mayoría de los bolivianos.

Una cosa es que los asalariados de COMIBOL exijan incluso que la empresa estatal les provea de ropa de bioseguridad, para sus dependientes, y otra muy distinta y hasta opuesta, sería que los gobernantes compren aquella indumentaria de bioseguridad para actividades extractivas mineras de cooperativistas-empresarios mineros y para que éstos hagan trabajar a dependientes suyos y en provecho de esos patrones.

Los cooperativistas-empresarios mineros viven del trabajo de los cooperativistas o trabajadores de base y, al mismo tiempo, recibieron y ahora esperan recibir regalos de los gobernantes de turno, probablemente, a cambio de favores electorales.

Es que los cooperativistas-empresarios mineros no consiguen compartir, de manera consecuente, un proyecto político para la liberación definitiva de Bolivia.

Y los cooperativistas-empresarios mineros no acaban de constituirse: no son ni cooperativistas del todo ni empresarios sin tapujos.

La extracción de minerales por cooperativistas-empresarios mineros y por esa especie de asalariados, dependientes de ese grupo anómalo de patrones, en tanto actividad privada y en ese proceso de producción obtienen beneficios sobre todo para los propietarios falsamente llamados cooperativistas.

En ese proceso productivo no participa el Estado como socio de esos cooperativistas, por tanto, la ropa de bioseguridad que reclaman los miembros de esos grupos económicos los deben comprar con dinero suyo, como parte de la inversión propia de empresarios privados.

Esos cooperativistas-empresarios mineros podrían incluso recibir nuevos préstamos, para lo que deben pagar los que se les concedió con el padrinazgo del entonces gobernante Morales.

*Periodista

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