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El infierno Covid en Trinidad (Parte I): una “batalla solitaria” contra el virus, el hambre y el desabastecimiento de medicinas

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Catedral y plaa de Trinidad (Beni, Bolivia)

Viernes 8 de mayo de 2020

Ricardo Aguilar A.

“Aquí la mayoría está batallando en sus casas, con la enfermedad y con el hambre. (…) Han muerto personas desde indígenas hasta los de más arriba, todos (son enviados) al mismo lugar (…). Hay médicos aislados y con síntomas a los que no les han hecho la prueba y menos recibir tratamiento. Hay varios (médicos) entubados y uno fallecido”, reportó, quebrado, un trinitario de quien no se revelará su identidad, así como la de ninguna de las fuentes de este texto por temas de dignidad y seguridad en los casos de denuncia de corrupción y otros delitos y censura. A esta fuente llamaremos Juan.

Oficialmente, existen 309 portadores confirmados por tests en Trinidad, 2 San Ignacio y 1 en Guayaramerín; no obstante, se habla de decenas de familias aisladas en la capital beniana, familias con la totalidad de sus miembros con sintomatología de Covid-19, lo que significaría cientos de personas en aislamiento, mientras esperan que sus cuerpos neutralicen el virus mientras luchan por el hambre y el olvido de las autoridades de todos los niveles.

Una de las fuentes culpa a la Gobernación del Beni de la situación actual y al Comité Operativo de Emergencia Departamental (COED) del Beni, como también a las actividades de comercio legal, maderero e ilegal: “Esos masistas de la Gobernación y el COED se gastaron plata en repartir alimentos y mentirnos (afirmando) que no había ningún caso y dizque habilitar un centro con ‘todo’ durante 40 días en los que todos nos infectábamos, (tiempo durante el que) más de 4 mil camiones que llegan y pasan hasta Pando a diario con mercaderías, maderas y toda clase de chancherías que hacen los paisanos de la tierras altas, que no sé para quién trabajan, pero nos metieron la enfermedad de todos lados. ¿Qué iba a haber enfermedad si no había con qué sacar una prueba?, no hay pruebas, no hay enfermos”.

Otra fuente, que llamaremos Carla, protesta sobre el “cacerolazo” financiado por el Movimiento Al Socialismo (MAS) en todo el país. Trinidad no fue excepción: “Y todavía esos masistas el 1 de mayo llenaron de cohetes el pueblo y quemaron La Estancia”, dice en relación a la acción de pirotecnia nacional coordinada por el MAS en todo el país con resultados funestos que fueron desde apedreamientos a ambulancias, acoso a trabajadores en salud hasta, en Trinidad, el incendio del restaurante beniano más tradicional de todo el departamento

“¿De dónde sacaron plata (para petardos) los pobres en los barrios que todos los días piden comida?, ¿Acaso el MAS no sacó al país de la pobreza? Ahora resulta que nadie tiene nada como siempre nomás, y solo hay que rezar para que se sanen los médicos enfermos y no nos contagien a nosotros”, señala Juan.

No hay test hace días

                                                          Foto: Panorama Informativo Trinidad

 “Marcial (Fabricano) y su hijo están siendo atendidos. Pero claro que nadie tiene todas las medicinas a su disposición y más bien a él y a su hijo les han dado. A su familia es a la que no les han hecho aún la prueba, pero eso sucede con los cientos o miles de personas con nexo epidemiológico a los que tampoco se les ha hecho”, protesta Juan.

El autor de esta nota también tiene conocidos que viven en La Paz. Los padres de estas personas se encuentran entubados en Trinidad, con Covid-19, los familiares de estos pacientes, en Beni, claman por que se les haga un test en busca de una pequeña tranquilidad en medio de la incertidumbre de no saber si sus parientes en estado crítico resistirán. Las autoridades departamentales ni centrales han podido brindarles ni siquiera esa certidumbre mínima.

En algunos barrios no se puede ni conseguir agua potable

Otra fuente, que llamaremos Pedro, y que a momentos tose y se queja de una carraspera en la garganta, cuenta que en su barrio es muy difícil conseguir agua potable.

En Trinidad no se bebe el agua de la pila. A esa agua se le da todos los demás usos, pero no el de su consumo alimenticio, pues no es apta para ello; los trinitarios beben agua embotellada.

“No hay manera de conseguir agua en botella. Si sales te detienen. Pero es peor la situación de la gente en aislamiento en sus casas, luego de ser aisladas se olvidaron de ellos y no tienen alimentos ni agua”, cuenta.

En Beni no se puede conseguir una sola aspirina

Sobre la angustia de no poder saber si tu familia y tú son portadores del virus, el desabastecimiento de medicamentos es de tal grado que no existen aspirinas en Trinidad.

“Yo he hecho cola cinco días para conseguir aspirina y solo pude conseguir paracetamol en una farmacia.…”, cuenta Carla.

Juan dedicó su vida a ayudar a las personas desde distintas organizaciones sociales, cuando una persona que ha dedicado su vida a la lucha social se encuentra desesperada y paralizada por el miedo, es que sus palabras describen una realidad que excede al lenguaje.

En los distintos países que atravesaron sin ninguna planificación la crisis Covid-19, la solidaridad fue la marca que los distinguió, ollas comunes, delibery a abuelas y abuelos solos, hasta que vieron la muerte de frente y a los ojos se desató el pánico con mayúsculas en el infierno Covid y nadie más pudo ayudar a nadie, aunque hubieran querido. Trinidad se encuentra muy cerca de ese momento.

“Estoy a punto de colapsar también. Hoy tuve que ir al peor lugar, que es el hospital y me aterré porque todos decían estar con fiebre, mareos y tos... y entró un amigo que pidió por favor lo dejen ver al médico porque su mujer murió hace una semana y ‘ahorita murió mi hija’, dijo... Había un solo médico y una pobre enfermera... creo que ellos tenían más miedo que nosotros. Ni voy a poder dormir esta noche por el miedo de haber agarrado el bicho (el Covid)” dice Juan.

“Voluntarios estuvimos cocinando 650 platos de majau para los presos, pero no vale la pena, porque todos somos viejos y después no podremos ni sacar la hierba del patio enladrillado. No haré ni un favor más. Me encerraré y tomaré las hojas de mis árboles que por suerte tengo —cedrón, limón, Neem, ambaibo y guayabo— y Mentisán que conseguí y miel de abeja que nunca me falta”, se miente Juan quien al día siguiente otra vez estaba en las calles ayudado, como siempre lo hace.

¿Por qué no se saben de todas estas situaciones en el resto del país? “Si te quejas entonces te dice que eres antibeniana. Como la presidenta Áñez es de aquí, la gente, tus vecinos te señalan si te quejas”, dice Carla.

(Continuará con la segunda parte sobre el infierno funerario en Trinidad)

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