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¿Urnas y armas para recuperar el poder político para Morales?

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De sábado a sábado 530

Remberto Cárdenas Morales*

El entonces presidente Morales decía que prefería las urnas a las armas para mantener el poder político que ejerció durante 14 años y en el que desconoció decisiones democráticas como el NO a su repostulación indefinida a la Presidencia expresada el 21 de febrero de 2016 (21F).

Ahora, es necesario entender bien por qué operadores políticos masistas plantean una reforma a la Constitución para que se autorice la organización de “milicias armadas” para defender al gobierno de Arce-Choquehuanca, al proceso de cambio y para que enfrenten un golpe, según sus proponentes.

Morales, cuando era dirigente sindical de los cocaleros chapareños, promovió la formación de comités de autodefensa de la coca (medicamento, ritual y alimento), como se definía a este recurso natural con mayor resolución en ese tiempo más que ahora.

Ese planteamiento lo asumían con alguna frecuencia exmiembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y/o algunos ex dirigentes universitarios bajo la vigilancia de Evo Morales, ya entonces máximo dirigente de los cocaleros del Chapare.

Durante el gobierno de 14 años, el entonces vicepresidente Álvaro Marcelo García Linera en más de una ocasión propuso la organización de “milicias armadas”, las que, según él, debían recibir entrenamiento de militares en ejercicio profesional. Las llamadas “bartolinas” (afiliadas a la Confederación de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa) también debían recibir ese entrenamiento militar para defender al proceso de cambio y al hermano Evo, dijo una de las dirigentes campesinas.

García Linera recordó en ese tiempo que en el altiplano había aprendido a “amar y a matar”, luego de pertenecer al Ejército Guerrillero Túpac Katari, desde el que impulsó acciones terroristas con el Mallku (Felipe Quispe).

“Milicias armadas”, integradas por trabajadores insurreccionados, fueron las que hicieron guardia durante los primeros meses del gobierno de Víctor Paz Estenssoro y Hernán Siles Zuazo, luego de la victoria de la insurrección popular de 1952, en la que se derrotó y “destruyó” el Ejército de la rosca minera y feudal de ese tiempo.

Asimismo, “milicias armadas” debieron ser organizadas por decisión de la Asamblea del Pueblo (1970-1971), la que fue definida como el poder paralelo o poder dual respecto del gobierno del Gral. Juan José Torres, pero esos grupos armados no aparecieron en la resistencia al golpe fascista de Hugo Banzer Suárez (1971) porque no se habían formado.

Otro antecedente: Morales un día dijo que el Ejército boliviano es anticolonialista y antiimperialista desde la batalla de Aroma (1810) durante la guerra contra la Colonia española. Varios voceros del que fue Presidente del país —Álvaro García, Carlos Romero, Hugo Moldiz, entre ellos—, en tribunas castrenses, medios de difusión del Estado y recintos académicos se encargaron de argumentar y explicar cuanto dijo Morales sobre el supuesto anticolonialismo y antiimperialismo del Ejército boliviano.

En ese período, el comandante del Colegio Militar del Ejército “Gualberto Villarroel” (La Paz) en un acto público se proclamó antiimperialista. A los pocos días ese jefe castrense fue relevado del cargo y pasado a la reserva activa. En ese tiempo Morales propagó en suelo boliviano la consigna: “Patria o Muerte. Venceremos”, con la que concluían ciertos discursos los jefes militares y el Presidente en funciones cuando discursaba[Y1] ante uniformados del país. Esa proclama fue copiada por Morales del líder cubano Fidel Castro Ruz.

Otro acontecimiento en las filas castrenses fue la organización de la Escuela Militar Antiimperialista en tierras bolivianas, a la que asistieron uniformados de la región latinoamericana.

Sin embargo, en el Colegio Militar boliviano no se introdujeron cambios ni en la forma ni en el contenido de los planes de estudio: allí nada cambió que haya apuntado como avance progresivo (o como una reforma) en la formación de sus miembros.

Otro antecedente poco conocido y que cabe rememorar es el que sigue: Morales pagó “sobresueldos” a jefes militares bolivianos con dinero aparentemente regalado por Hugo Chávez, en ese momento gobernante venezolano.

Los dichos y los hechos referidos a los militares bolivianos fueron puestos a prueba durante el alzamiento popular que consiguió la renuncia y la salida del país de Evo Morales y Álvaro García hace un año.

Morales entonces probablemente esperó que los militares disparen contra gente del pueblo y en defensa de él, que sí era en ese momento el Capitán General de las FF.AA.

Asimismo, se advirtió que Morales no esperaba que los policías se amotinen y desobedezcan sus órdenes y se sumen al movimiento popular en su contra.

Ahora masistas sugieren la organización de milicias armadas para defender al gobierno de Arce-Choquehuanca, al proceso de cambio y para que apunten contra cualquier golpe de Estado de la derecha (valga la reiteración).

Como en otras ocasiones, ese planteamiento no genera el debate necesario, el cual se sustituye con el pronunciamiento de los militares que lo sindican de sedición, masistas niegan que ellos busquen esas “milicias armadas", los opositores parecen conformarse con señalar que la organización de tales milicias es una postura antidemocrática y como si todo siguiera igual se deja de analizar la esencia de la propuesta de marras.

Una conclusión preliminar es que Juan Evo Morales Ayma, retornado al país luego de un año de exilio, sigue su marcha hacia la retoma del poder político con elecciones o mediante la fuerza, con las milicias armadas como protagonistas, las que pretende formar.

*Periodista


 [Y1]

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