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La formación del Estado boliviano y el surgimiento de la nación

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Melitón Zurita
1. El problema de la formación del Estado boliviano en 1925 no ha sido suficientemente estudiado por los historiadores bolivianos, no obstante la importancia fundamental del tema. Quizás el mejor trabajo conocido al respecto sea el de Sabino Pinilla, titulado "La creación de Bolivia" . Este autor, sin embargo, sólo pudo acudir a escasos materiales bibliográficos y documentales para fundamentar sus conclusiones y se basó principalmente en los textos del General Guillermo Miller y Daniel Florencio O'Leary recurriendo muy escasamente la serie de tomos de documentos de este último autor, que empezaron a ser publicados en Caras en 1879. Insistimos en este aspecto documental porque para escribir sobre el tema de la formación del Estado boliviano no solamente que no faltan dichos materiales, sino que se hallan en gran parte inéditos en los archivos o dispersos en diversas publicaciones. Un laudable intento de recopilarlos fue realizado en 1924 por Vicente Lecuna. Pero este texto, por supuesto, no abarca sino una mínima parte del documental sobre el tema.
2. Pinilla tiene el mérito de haber justificado plenamente la formación del Estado boliviano, precisamente en tiempos en que ciertos círculos de las clases dominantes de Bolivia, ligados a los intereses económicos de Chile y del imperialismo inglés, ponían en duda la necesidad de su existencia y proponían la formación de "una entidad similar al Impero Austro-Húngaro" (1909). En este período también estaban en boga los libros de Gabriel René-Moreno, que basando sus opiniones en un rabioso racismo, intentaba tesis nihilistas, es decir, de negación total de la necesidad de la existencia estatal de Bolivia.
3. Puede parecer a muchos que tales ideas son propias de mentes extraviadas. La verdad es que obedecían a los objetivos clasistas de los terratenientes y burgueses de Bolivia y a aquéllos de los intereses económicos del imperialismo ingles en la época. Tan cierto es esto que, en nuestros días, habiendo cambiado el amo imperialista, nos llega desde los Estados Unidos un libro del historiador norteamericano Charles Arnade, intitulado "La dramática insurgencia de Bolivia" y que trata específicamente el problema histórico de la formación del Estado boliviano.
Según Arnade, Bolivia no debería haberse formado como una república independiente y su creación obedeció simplemente a las intrigas y ambiciones de un puñado de abogados ávidos de poder. Alas curiosas apreciaciones de este autor se suman en la actualidad opiniones eb extremo peligroso que llegar desde las esferas del gobierno miliar fascista de Chile. El general brasileño Hugo Betlhem anunció en 1971 la tesis de que Bolivia debía ser convertida en "una especie de protectorado" y el general chileno Pinochet es autor de textos que propician la "polonización" de Bolivia. No conocemos directamente tal texto, así como nadie conocía a su autor hasta que asaltó el poden en Chile el 11 de septiembre del año 1973. En el afán de saber quién era este sujeto, hemos tendido oportunidad de informarnos de que Pinochet desciende directamente de contrabandistas asentados en Valparaíso a fines del siglo XVIII, como se puede ver en el libro del economista chileno Sergio Villalobos, intitulado. "El comercio y la crisis colonial", ediciones de la Universidad de Chile, Santiago, 1968.
4. Ante la gravedad de estas opiniones, se plantea a los historiadores bolivianos la necesidad de examinar lo más amplia y profundamente posible los problemas de la formación del Estado boliviano, de la nación.
En este trabajo intentaremos algunas formulaciones que sirvan a ese propósito por supuesto sin tratar de llegar a una descripción completa del proceso de la formación del Estado boliviano, sino indicando solamente algunos momentos fundamentales.
5. La República de Bolivia, al formarse en 1825 sobre las delimitaciones geográficas de la Audiencia de Charcas, tenía suficientes títulos para justificar su formación, al igual que otros Estados latinoamericanos. El problema que determinó el surgimiento de intereses contrapuestos consistía en que dicha Audiencia formaba parte, hasta 1776, del Virreynato del Perú y que en esa fecha pasó a formar parte del nuevo Virreynato de Buenos Aires o Río de la Plata. Las jurisdicciones administrativas de las colonias españolas fueron constantes fuentes de conflictos, incluso durante el régimen colonial, pero co el desarrollo del proceso de liberación iniciado en 1809, tales conflictos se agudizaron, especialmente en el momento del triunfo del movimiento libertador, o sea, en el momento de dar forma estatal a las antiguas colonias. El problema de Bolivia no es sino uno de los varios que sobre tales cuestiones surgieron en América Latina.
6. Desde la iniciación de las acciones revolucionarias independentistas, la Junta Provisional Gubernativa de las Provincias Unidas del Río de la Plata (nombre que se dio en principio al antiguo Virreynato) se preocupó por mantener a la Audiencia de Charcas como parte integrante de dicha unidad estatal h para ello envió entre los años 1811-1816 cuatro ejércitos auxiliares. Dichas formaciones militares se encontraron con no pocas sorpresas, siendo la más importante la que se refeire al hecho de que en la Audiencia de Charcas se había formado en el curso de tres siglos de dominación española, una sociedad bastante diferenciada de la sociedad rioplatense. El proceso revolucionario anticolonialista estaba dando surgimiento a la constatación de esta sociedad, como en el resto de América Latina y otras.
El concepto de "sociedad" que aquí utilizamos es sinónimo de "pueblo", de comunidad humana históricamente formada, con cierta estabilidad.
Se encontraron con la novedad de que dicha sociedad no deseaba formar parte de las Provincias Unidas, sino formar un Estado independiente, porque para ella la independencia no debía significar solamente la terminación de su subordinación con respecto a España, sino también con respecto a los antiguos virreynatos.
7. ¿Qué era, en realidad, esa "sociedad", ese "pueblo", desde un punto de vista histórico-económico? En nuestro criterio era una "nacionalidad" (tomando este término en su significación marxista-leninista), o sea una comunidad humana históricamente formada, pero que aún no había llegado plenamente al desarrollo capitalista, es decir, era un germen de nación, una nación en proceso de formación.
Es de interés señalar que esa sociedad era relativamente pequeña y que apenas sobrepasaba a los 300.000 individuos, según cálculos de Ángel Rosenblat y que se hallaba concentrada solamente en algunas ciudades y pueblos como lunares o islas en medio de una masa mayor de sociedades indígenas, que alcanzaban aproximadamente a un millón de individuos. Las principales sociedades indígenas eran los aymaras y quechuas. Otras eran los urus, chipayas, cunzas, changos, etc., además de varios grupos étnicos repartidos en toda la extensión de la antigua Audiencia de sus límites orientales, generalmente sometidos al régimen misional introducido por los jesuitas.
La sociedad que nosotros denominamos criolla y las sociedades indígenas indicadas vivían en una relación de dependencia, los criollos eran los dominantes y los pueblos indígenas los oprimidos. Esta subordinación se manifestaba con caracteres muy nítidos en el sistema de "vasallaje", de acuerdo al cual los pueblos indígenas debían dar tributos a la monarquía española y a todo el aparato administrativo colonial, así como a la población criolla misma. Dichos tributos constituía largas series en las formas "dinero", "especies" y "servicios personales". A fin de que dichos tributos pidiesen ser percibidos con regularidad y constituyesen fuente importante de recursos, la monarquía española había establecido normas protectoras de las comunidades agrarias indígenas, sin admitir la constitución de propiedades españolas sobre ellas. De esta manera, el régimen feudal de propiedad agraria en la Audiencia de Charcas tenía límites estrechos, que no pasaban probablemente de una quinta parte, o menos, del territorio cultivable del área occidental del país, de acuerdo a cálculos de los economistas del siglo pasado.
8. En este contexto, la situación de los pueblos indígenas mayoritarios de la Audiencia de Charcas era más compleja, pues ellos aspiraban y luchaban, además, contra la explotación de las clases dominantes de la sociedad criolla, de manera que, en ellas, el movimiento libertador (que se manifestó plenamente durante la insurrección de los pueblos indígenas en 1780 con Túpac Amaru como dirigente) se enfilaba contra la dominación criolla, la dominación de Lima o Buenos Aires y la dominación de la monarquía española.
Esta circunstancia fue utilizada por los españoles y por los criollos americanos para tratar de inclinar a su lado a los pueblos indígenas de la Audiencia.
Para lograr este objetivo, la Junta Provincial Gubernativa de las Provincias Unidas del Río de la Plata, de la cual dependían administrativamente las provincias altas de la Audiencia de Charcas, por lo menos teóricamente, dictó el decreto de 1 de septiembre de 1811, suprimiendo los "servicios personales" de los indios y por decreto de 12 de marzo de 1913, fue abolida la "mita" (que era una "servicio personal" muy importante) y, además, fue abolida la "encomienda" (lo que en ese tiempo significaba abolir la propiedad feudal sobre la tierra), el "yanaconazgo" (que significaba el trabajo servil de las haciendas criollas) y declaraba la libertad e igualdad de los indios.
Dichas disposiciones iban dirigidas, en opinión de Rosenbalt "a la captación de los indios del Alto Perú, que estaban en gran pare al servicio de los realistas". Esta opinión no es correcta, pues, pese alas posiciones anti-indígenas de los criollos, los pueblos indígenas estaban a favor de la independencia, inclusive con mayor razón y energía que los propios criollos. Las motivaciones de los mencionados directos, fluyen de su texto: mantener a las provincias altas dentro de los limites de las —recientemente proclamadas— Provincias Unidas del Río de la Plata, que sustituían al Virreynato de Buenos Aires, creando un instrumento político-económico capaz de volcar a los pueblos indígenas en favor de los ejércitos auxiliares argentinos.
9. Hemos mencionado en este momento la denominación "Alto Perú". Este nombre fue otra de las sorpresas de dichos ejércitos auxiliares y de la Junta de Buenos Aires. En realidad, la Audiencia de Charcas, Charcas o La Plata. La denominación de "Alto Perú" correspondía a un objetivo político bien claro: presionar con ese nombre para que la Audiencia vuelva nuevamente a su antiguo seno del Virreynato del Perú. Tal denominación empezó a ser divulgada ampliamente por las autoridades españolas en Lima a partir de 1810, cuando se constituyó el gobierno libre de Buenos Aires.
Ese artificial nombre favoreció en gran medida a los realistas españoles que conservaban intacto su poderío en el Perú y sentó las bases para posteriores acciones políticas de las clases dominantes peruanas con respecto a la Audiencia de Charcas.
10. En 1817 Buenos Aires dejó de intervenir en la Audiencia de Charcas limitándose a resguardar sus fronteras del norte: En la Audiencia se amplió masivamente el movimiento guerrillero y de formación de extensas áreas liberadas del dominio español, que tomaron el nombre de Republiquetas. Esta denominación no aparece, sin embargo, en la documentación oficial de los jefes patriotas, y tiene sobre todo una significación peyorativa, tanto entre las autoridades libres de Buenos Aires, cuanto en las de las autoridades españolas de Lima. Los territorios libre abarcaban más de tres cuartas partes del territorio de la Audiencia. El dominio español se manifestaba solamente en las ciudades más importantes, como La Paz h Potosí , en general, en una línea de comunicaciones de carácter militar entre éstas. Por supuesto que las fuerza independientes de Charcas estaban constituidas por criollos y por indígenas siendo las Republiquetas indígenas más estables y combativas.
No es posible interpretar el movimiento independentista de la Audiencia, sin tomar en consideración el fenómeno de las Republiquetas, que reflejaba el movimiento de liberación de la sociedad criolla charquense y de las sociedades indígenas, unidas en un objetivo común de alcanzar la libertad del país.
11. La situación de opresión de las sociedades indígenas, se mantuvo sin variaciones durante la guerra de la independencia, cuyo carácter era fundamentalmente favorable a los intereses de las clases dominantes de la sociedad criolla y que estaba dirigida por éstas. Los tributos siguieron cobrándose, con la agravante de que estaban sujetos a las contingencias del financiamiento de la guerra, tanto de los patriotas, cuanto de los españoles u, en consecuencia, se duplicaban en el caso de haber sido percibidos antes por unos y después por otros. Las disposiciones legales de la junta de Buenos Aires, suprimiendo los tributos, etc., no tuvieron aplicación, ni siquiera durante la permanencia de las tropas argentinas en el territorio de la audiencia.
Finalmente el movimiento de liberación de la Audiencia culminó en 1824 y principios de 1825m con la formación de más amplias Republiquetas que comprendían casi la totalidad del territorio de la Audiencia y con movimientos libertadores en las ciudades criollas. La única ciudad que fue mantenida bajo la dominación española en ese momento fue Potosí el dentro minero más importante de los españoles en América del Sur.
12. Existe hasta hoy una opinión denigrante con respecto de los jefes guerrilleros, así como una falsa comprensión del carecer de sus acciones y de su origen social. De hecho, la historia oficial (burguesa) no les ha dedicado la atención debida. Con las excepciones quizá de Bartolomé Mitre, que los considera como simples coadyuvantes del movimiento independentista del Río de la Plata sin advertir que se trataba de la expresión del movimiento nacional de Charcas, y de Miguel Ramallo. Actualmente existe una tendencia a estudiar con detalle este proceso y curiosamente, el más firme exponente es Charles Arnade en su obra citada. Pero este estudio tiende a denigrar las Republiquetas, considerándolas como el fruto de la acción de bandoleros, o cosa así. En realidad, los jefes guerrilleros (que sumaban varios centenares) eran terratenientes feudales e incluso esclavistas que luchaban por la independencia del país, pero que no practicaron reformas sociales sino por excepción. Hay que indicar que ese período (y ni siquiera durante las insurrecciones indígenas de 1780) se platearon objetivos agraristas, de reforma, en favor de los campesinos sometidos al régimen de explotación feudal, pujes como se ha indicado, la tierra se hallaba casi en s totalidad en poder de los pueblos indígenas, bajo el sistema de las comunidades, de tipo patriarcal, prefeudal.
13. Cuando en febrero de 1825 el ejército libertador colombiano, al mando de Antonio José de Sucre, penetró al territorio ya prácticamente liberado de la Audiencia de Charcas, lo hizo por decisión de Simón Bolívar, que ocupaba el cargo de Dictador Supremo del Perú y a título de que la Audeincia de Charcas estaba desde 1810 bajo la dependencia administrativa del Virreynato de Lima. El gobierno de Buenos Aires no dudó un momento para enviar también, al mando del General Arenales, un nuevo ejército al territorio de Charcas tratando de hacer valer sus derechos sobre el país. El problema de la autonomía estaba planteado en el terreno de las pretensiones de la sociedad argentina y de la sociedad peruana a fin de agrandar sus respectivos territorios con la inclusión de la antigua Audiencia, cuya extensión no era despreciable: aproximadamente tres millones de kilómetros cuadrados.
Estaban vigentes la Resolución del Congreso Peruano de 23 de febrero de 1825 y el decreto de Simón Bolívar de 15 de mayo del mismo año, que consideraban el territorio de la Audiencia de Charcas temporalmente como parte integrante del Estado peruano, con el nombre de Provincias Altas o Alto Perú; pero en contradicción con tales disposiciones el General Antonio José de Sucre había dictada en La Paz el Decreto de 9 de febrero de 1825 por el cual se convocaba a los habitantes de charcas a formar su propio gobierno independiente. Sucre comprendió perfectamente que la intendencia de charcas era un hecho consumado, que la sociedad criolla diferenciada tenía una larga formación historia y que había luchado junto con los pueblos indígenas para formar un Estado independiente y en consecuencia dedicó todos sus esfuerzos para dar forma institucional a esas realidades.
14. Aquí conviene detenerse en un importante problema.
Hay que decir que no solamente Buenos Aires y Lima enviaron ejércitos sobre Charcas con el fin de tratar de retenerla bajo sus respectivas jurisdicciones. También el gobierno imperial de Brasil envió los suyos, ocupó el territorio de la Provincia de Chiquitos (un millón de kilómetros aproximadamente) y el 28 de marzo de 1825 fue impuesto un tratado de anexión de dicha provincia al Brasil.
El gobierno imperial del Brasil representaba en esa época uno de los mayores obstáculos con que tropezaba el movimiento libertador de las colonias españolas. Apoyado fuertemente por la Santa Alianza y por Inglaterra, el régimen de Brasil se creía predestinado para aplastar el movimiento de liberación americano y para ensanchar de paso, sus fronteras, a expensas de los territorios antes españoles.
Los actuales gobernantes del Brasil se creen herederos de esta predestinación, apoyados fuertemente por los imperialistas norteamericanos. Y este hecho no es casual, puesto que si en tiempos de la independencia política de las colonias españolas el Brasil trató de impedir a toda costa. Actualmente, cuando en América Latina tiene lugar el proceso de tránsito hacia la independencia económica y el progreso social, el régimen brasileño pretende convertirse en gendarme al servicio de los intereses del imperialismo.
15. Es conveniente recordar que ante la actitud hostil y anexionista del gobierno brasilero en 1925, se levantó en toda América Latina ligerada un movimiento de protesta y que se tomaron las medidas pertinentes para obligar al gobierno imperialista a sentar cabeza.
La esencia de la política bolivariana con respecto a la unidad de los pueblos americanos liberados consistía en crear un frente común contra las pretensiones reaccionarias de la santa alianza y el anexionismo del gobierno imperial del Brasil; aparte de formar una unidad de Estados que pudieran prevenir la influencia norteamericana.
Bolívar dijo en 1825: "Este emperador del Brasil y la Santa Alianza son uno. Y si nosotros los pueblos libres no formamos otro, somos perdidos".
Convendría recordar que el general Antonio José de Sucre tomó todas las medidas pertinentes par rechazar a los anexionistas brasileños. Pero bastó la amenaza al jefe invasor Manuel José Araujo de que en caso de no desocupar la Provincia de Chiquitos, las tropas patriotas criollas llevarían "la desolación, la muerte y el espanto" hasta Río de Janeiro y revolucionaría todo el Brasil con el apoyo de los demócratas y del pueblo brasileño.
Esta lección de la historia debería ser aprendida por las generaciones presentes, desempolvándola del olvido en que ha sido puesta por la acción de la diplomacia brasileña.
16. Unas palabras más para terminar:
Un último intento de Simón Bolívar par mantener el territorio de la Audiencia dentro de los límites de la República Peruana estuvo constituido por su decisión de aplicar en el país los decretos sobre: liquidación de las comunidades indígenas dictadas en Trujillo el 8 de abril de 1824 y en el Cuzco en 4 de julio de 1825. La República de Bolivia ya era un hecho consolidado. Ya había sido proclamada su independencia el 6 de agosto de 1825, pero el Congreso Peruano se creía aún con autoridad sobre el país y Bolívar respondía a esa exigencia.
Mencionamos dichos decretos porque constituyen el eje no sólo de la política agraria de Bolívar durante el curso del siglo XIX sino que son la clave de todo su desarrollo económica en esa centuria.
Cuando empezaron a ser aplicados dichos decretos, o más propiamente, cuando las tesis sustentadas en ellos para llegar a la liquidación de las comunidades indígenas fueron plasmadas en posteriores disposiciones legales, a partir de 1964, ellas determinaron el desarrollo masivo y tardío del feudalismo en Bolivia, un feudalismo creado sobre la base de la ocupación de las tierras de las comunidades indígenas por terratenientes criollos. Hasta ese momento, Bolivia continuaba en la misma situación que durante el período colonial era un Estado de nacionalidades (la criolla dominante y las indígenas dominadas) en la que los gérmenes de desarrollo capitalista no habían avanzado lo suficiente como para poder afirmar la existencia de una nación criolla.
17. El complejo mecanismo teórico u de ejecución de la legislación agraria introducida por Bolívar determinó, en el curso de los años, la formación de dos tendencia de desarrollo del feudalismo; 1) la de los terratenientes antiguos o clásicos, formada por los antiguos propietarios y sus descendientes y 2) la de los "compradores de tierras de comunidad", formada por elementos de la llamada lista militar, civil y eclesiástica, y otros elementos adversos. Ambas tendencias perseguían el objetivo común de la usurpación de las tierras de comunidad indígena, pero por medios diferentes. Se impuso a la larga la tendencia de los "compradores" que, enmascarados tras la fachada de la economía política liberal, de orientación capitalista, desarrollaban en realidad el régimen de producción feudal en el campo, siguiendo el modelo de los terratenientes clásicos. Los terratenientes clásicos, por su parte, se convirtieron también en compradores.
Si desde 1825 se planteó el problema de desarrollar el país a expensas de los pueblos indígenas tributarios, privándoles de sus tierras, en 1879 ese proceso se agudizó al máximun pues las clases dominantes de Bolivia recibieron, a fines de siglo, un apoyo obligado de los capitalistas chilenos e ingleses, que formaron compañas para la explotación del huano y del salitre para la construcción de ferrocarriles, para la explotación de las minas de plata y otros minerales. El capitalismo en Bolivia empezó a desarrollarse en este período paralelamente al desarrollo del régimen feudal en el campo. Y en este momento creemos que es posible hablar de la formación de la "nación" boliviana.
18. Naturalmente que la formación de la "nación" no significó la desaparición de los pueblos indígenas como pretendías creer los "compradores" o los terratenientes antiguos.
El precio que el país tuvo que pagar en el proceso de la formación nacional fue muy alto, porque siendo un proceso paralelo a la formación y consolidación de las naciones americanas vecinas, el antiguo territorio de la Audiencia de Charcas, base territorial del Estado boliviano, fue recortado por todos lados y dio origen a tendencias "polonizadoras" alentadas por los imperialistas ingleses.
La historia de las relaciones diplomáticas entre los estado latinoamericanos dice cuán difícil es el mantenimiento de la cordialidad cuando la burguesía, aliada al imperialismo, pretende obtener ventajas y aplastar a los pueblos que luchan por la independencia. Si actualmente los regímenes fascistas del Brasil y Chile hablan de planes contra otros pueblos de América Latina ello se debe entre otras cosas a que parece haberse cumplido un plazo que el ilustre historiador chileno Benjamín Vicuña Mackena vaticinó en 1880: "El Brasil tiene asida a la América meridional por la garganta... gravitando en todo ese vasto circuito sobre el talón de todas las naciones suramericanas. Chile es la única excepción. ¿Más, lo será siempre?"

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