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Si Jeanine Añez fuera autocrítica renunciaría a su candidatura a la Presidencia

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De sábado a sábado 511

Remberto Cárdenas Morales*

En Bolivia y en este momento habría más personas contagiadas de coronavirus y más muertos como consecuencia de la peste universal; pero no es así, gracias a la cuarentena sostenida por la casi totalidad de los bolivianos, y a pesar de masistas y de sus aliados que dijeron que fracasó Jeanine Añez Chávez, y que la cuarentena no sirvió para nada, agregan los jaleadores de Evo Morales, desde hace más de 14 años

La desgarradora excepción es lo que ocurre en la capital del Beni: 154 personas han sido identificadas con coronavirus en un solo día.

La apreciación, respecto del aporte de los actores de la cuarentena, es una correcta lectura de la realidad, hecha por médicos, entre otros.

La cuarentena, en defensa de la salud y de la vida de los bolivianos, es una acción descomunal, parte de la gesta universal contra la pandemia que contaminó a más de cinco millones de personas y que acabó con más de 500.000 vidas, en el mundo, hasta el cierre de esta edición; así como ha provocado una crisis económica cuya profundidad se la advierte, pero no es posible establcer las dimensiones que alcance en este momento.

Sólo como un adelanto provisional se anota aquí y ahora que la cuarentena es, también, un acierto de los gobernantes, aunque esta medida fue decidida horas antes por las autoridades de la ciudad de Sebastián Pagador; cuarentena que fue sugerida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y, antes que en Bolivia, se decidió en otros países.

Vale rememorar, además, que la cuarentena en escuelas y colegios de aquella ciudad (Oruro) fueron cerrados por una propuesta de una autoridad del ramo educativo, nominada por los masistas.

Respecto de la cuarentena de escuelas y colegios orureños, el actual Ministro de Educación señaló que la cuarentena, decretada en Oruro, era una medida precipitada.

Después de la cuarentena resuelta en Oruro, los gobernantes decretaron la cuarentena en el país.

Los bonos, que se siguen cobrando con las dificultades conocidas, fue otro acierto de los gobernantes, no obstante de que Luis Arce Catacora haya dicho que él propuso que cada uno de los bonos debió ser de Bs1.000, bonos que, según el mismo Arce, son mal ejecutados por el gobierno de Añez.

Tuto Quiroga también se considera autor de aquellos bonos.

El llamado sistema de salud boliviano carecía y carece de suficientes hospitales, médicos, enfermeras, laboratorios, reactivos, ropa de bioseguridad y cuenta con poquísimas camas de terapia intensiva, que las requieren los que padecen el coronavirus en grado extremo.

El gobierno del MAS, pese al tiempo del que dispuso y del dinero que incluso malgastó, dejó aquel sistema de salud con las carencias anotadas.

Sin embargo, para el registro, lo que no es un descargo, hay que reiterar en esta nota, que en el mundo la pandemia quebró los servicios de la salud pública y en algunos casos incluso el servicio privado de salud. Asimismo, la pandemia evidenció que en el mundo predomina la medicina curativa y que es muy rara la medicina preventiva.

A propósito de aciertos y desaciertos de los gobernantes bolivianos en la campaña anticoronavirus en desarrollo, este columnista comparte las preguntas planteadas en una homilía, del 10 de mayo, en Potosí, del presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, monseñor Ricardo Centellas.

Entre esas preguntas de Centellas a los gobernantes, aquí se resumen algunas:

—Por qué no llegan los reactivos para los análisis de las pruebas de infectados y de sospechosos de coronavirus.

—Por qué un gobierno transitorio aprobó aquel decreto supremo que abre el camino para la siembra, en Bolivia, de semillas transgénicas de soya, caña de azúcar, maíz y algodón.

—Por qué gobernantes transitorios se empeñan en nominar en cargos públicos a parientes y a partidarios, como si tuvieran un mandato más largo.

—Por qué los gobernantes no explican quiénes y por qué, bolivianos ayudaron a los tripulantes y a los pasajeros de un avión, cargado con cocaína, en Guayaramerín (Benu), el que tuvo a México como destino.

Monseñor Centellas, además, interpeló a los periodistas y pidió que éstos sean los vigías de acontecimientos como los que motivaron las preguntas del pastor de los católicos bolivianos, específicamente, que los periodistas busquen la información verdadera; propuesta que también la hacía, a los periodistas, el cura mártir Luis Espinal.

A esas preguntas se añade:

En capitales departamentales, como Cochabamba, Sucre y Potosí, no hubo ni hay la coordinación necesaria entre autoridades nacionales y subnacionales para emprender la campaña anticoronavirus; descoordinación que se evidencia en aquellos lugares en los que alcaldías no han utilizado el dinero municipal para la compra, por ejemplo, ropa de bioseguridad.

En Trinidad, por tanto en Beni, la salud pública colapsa, para decirlo con la palabra en uso en el país y entre los benianos que padecen esa realidad.

Entre los testimonios que confirman aquel colapso, varios ya se conocen.

Como pruebas de ese colapso está la falta de asistencia a médicos infectados con coronavirus, de los que han muerto cuatro y dos enfermeras. Son 72 los médicos infectados y que necesitan asistencia, en la capital del Beni.

Sin embargo, varios de esos médicos y enfermeras siguen trabajando, a pesar del coronavirus, con el que están infectados, porque no tienen el relevo necesario.

Los voluntarios que trasladan a los enfermos que requieren ambulancias (las únicas seguras), han avisado que ya no podrán mantener ese servicio gratis porque los voluntarios están con el coronavirus.

Juan Acosta, dirigente de los profesores y presidente de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos del Beni, ha muerto sin que le hayan tomado muestras para confirmar que sufrió coronavirus, el que acabó con su vida, de acuerdo a evidencias.

Los familiares de Juan Acosta, entre ellos un hijo suyo, que asistió a su progenitor con respiración boca a boca, para reanimar al enfermo a punto de fallecer, no le tomaron ninguna muestra, hasta el cierre de esta edición, porque los encargados de la toma de la muestra para confirmar o desechar el coronavirus, le dijeron al hijo de Juan Acosta, que no parecía sospechoso de portar coronavirus.

Juan Acosta, pocos días antes de que se descubra que él padecía coronavirus, ante periodistas, señaló que los resultados de los análisis clínicos deben conocerse pronto. Deben utilizarse aviones para el traslado de esos análisis, esos aviones que sirven para que viaje la hija de la Presidenta, añadió.

Policías informaron que, en calles de Trinidad, murieron dos personas, cuyos familiares no fueron ubicados, ante lo que esos uniformados sepultaron a esos dos difuntos, víctimas del coronavirus, según los indicios.

Según un panteonero, en el Cementerio Covid ya estarían enterradas más de 150 personas con coronavirus; sin embargo, la cifra oficial solo anota a 67, hasta el cierre de esta edición. Hay que señalar que varias de las personas enterradas murieron en sus casas, antes de recibir asistencia médica y de enfermeras,

Las últimas horas, el Colegio Médico del Beni ha pedido auxilio a los médicos de Bolivia y de otros países para que vayan a Trinidad a reemplazar a los médicos de allí y que no trabajan porque ellos sufren el coronavirus.

Los médicos benianos han pedido, asimismo, remedios para los infectados con la pandemia.

Un periodista beniano dijo que el colapso del servicio de salud, en Trinidad, causa miedo.

Otro periodista, desde Guayaramerín, dijo que en aquella ciudad intermedia no tienen los medios indispensables para asistir a los infectados con el virus mortal. Ese periodista lloraba mientras enviaba su despacho por radio Fides de La Paz.

Trinidad ha sido declarada como una ciudad en desastre sanitario, luego el Gobernador declaró al Beni como departamento en desastre sanitario, lo que se espera facilite el arribo de ayuda, especialmente, para la gente enferma del pueblo.

Un ejemplo de solidaridad es el apoyo de médicos y enfermeras, voluntarios, que fueron desde La Paz a Trinidad, a curar a enfermos con el coronavirus.

Una esperanza, en medio de los estragos de la pandemia en Trinidad, es el testimonio de Marcial Fabricano, uno de los principales dirigentes de la primera marcha indígena (Trinidad-La Paz, 1990), “Por el territorio y la dignidad”, que recibió tratamiento médico en Trinidad contra el coronavirus, tratamiento con buenos resultados, por lo que Fabricado, junto con su hijo, retornaron a su casa, luego de que ambos se recuperaron.

En una entrevista con la periodista cruceña, Mercedes Fernández, de radio Santa Cruz, Marcial agradeció a médicos y enfermeras, por el tratamiento que recibió de ellos, el que ayudó a su recuperación. En esa oportunidad, según Fernández, Fabricano planteó la unidad de los bolivianos en este tiempo del coronavirus

Una pregunta insoslayable es por qué los gobernantes, al parecer, no hacen mucho más para auxiliar a los trinitarios y a los benianos para que allí la campaña anticoronavirus sea menos dolorosa, en el cauce que se espera sea para vencer al mal que espanta.

En Potosí protestan los pobladores, con “cacerolazos” y “petardazos” porque no llegan los reactivos para los análisis clínicos en laboratorios que no funcionan porque faltan esos reactivos, prometidos por los gobernantes en varias ocasiones.

En Santa Cruz, donde se dice estaba y está el mejor servicio de salud de Bolivia, ya no hay espacio en los hospitales de referencia para tratar a los infectados con el virus imparable en el país.

En la capital cruceña y en varias de las capitales de provincias y secciones municipales aumentan los infectados, mucho más que en otros lugares del país.

Allí, asimismo, de hecho se normalizan las actividades, hasta donde es posible la nueva normalidad en la que se aprende a convivir con el coronavirus. Autoridades y cruceños que acatan la cuarentena dicen que es muy difícil y hasta imposible impedir que la gente, que trabaja por cuenta propia, acepte la prolongación de la cuarentena rígida en la capital cruceña.

Cochabamba, estuvo con sus calles llenas de basura porque ciudadanos, cuando menos con la simpatía de masistas, con un bloqueo, impidieron que durante 10 días, carros basureros lleguen al botadero de Kara Kara.

En Cochabamba funciona un gobierno departamental masista que coordina apenas las acciones dentro de la campaña para vencer al coronavirus.

El Ministro de Trabajo, delegado del gobierno en aquella ciudad en la campaña anticoronavirus, se negó a participar del diálogo con los movilizados en Kara Kara porque, según él, parte de la demanda de esos ciudadanos era política. Ese ministro del gobierno de Añez se negó a ejercer la política, ante aquel conflicto, político que no quiso comportarse como lo que es. No se debe olvidar ese dato en la hoja de servicios del actual Ministro de Trabajo.

A las acciones y omisiones, dentro de la campaña para vencer al coronavirus, se agrega la compra, con sobreprecio según datos conocidos, de respiradores no convencionales, es decir, los que no se necesitan para asistir a los enfermos graves, con coronavirus.

Ha empezado la investigación sobre la compra, al parecer dolosa, de aquellos respiradores mecánicos, cuyo sospechoso de mayor rango gubernamental es el hasta hace días ministro de Salud, Marcelo Navajas, sustituido por una ministra interina.

Además de Navajas, otros cuatro, entonces funcionarios públicos, son investigados porque se los sindica como a los principales sospechosos de la operación que se la considera delictiva, por el daño ocasionado al servicio público de salud del país.

La Presidenta interina ha dicho que no consentirá ningún acto ilegal entre los gobernantes y repitió que se aplicará la ley caiga quien caiga dentro de la investigación, el proceso y el posible castigo por la compra de respiradores no convencionales y comprados con sobreprecio, acto ilegal según la información con la que se cuenta.

La Presidenta interina no ha dicho nada más importante sobre un plan de reactivación económica con el que se refaccionarían hospitales, se empedrarían calles y se arreglarían jardines; obras destinadas a salvar la economía del país.

Las medidas económicas consideradas urgentes, deben ser asumidas por un gobierno elegido en las urnas y no por un régimen transitorio, ha dicho el líder de la Comunidad Ciudadana (CC) y candidato a la Presidencia, Carlos D. Mesa Gisbert.

Sin embargo, posibles destinatarios inmediatos de esas medidas, económicas, como los pequeños y medianos empresarios no reciben los préstamos prometidos para que aquellos empresarios paguen salarios. Otros grupos empresariales, como los que forman la cadena del turismo, paralizado, se quejan porque los gobernantes ni siquiera aceptan reunirse con ellos, declararon los afectados a medios de difusión.

Trabajadores fabriles han sido echados de sus puestos de trabajo y los gobernantes nada efectivo hacen para contener la pérdida de esas fuentes de trabajo.

Se han denunciado contratos sobre pólizas de seguro firmados por YPFB, con una empresa que no reunía los requisitos legales. La firma de ese contrato ha determinado el cambio del que fue Presidente de la empresa estatal de los hidrocarburos bolivianos. Está en curso una investigación sobre este caso. El inventario de acciones y de omisiones de los gobernantes y especialmente de la Presidenta interina bastan para decir, desde este espacio, que si Jeanine Añez Chávez es autocrítica debe renunciar a su candidatura con la que busca seguir en el Palacio Quemado y en la Casa Grande del Pueblo.

La Presidenta interina protagoniza un ensayo general en el que no vence ni convence.

Y si ahora la pregunta fuera: quiere que Jeanine Añez Chávez siga de Presidenta, elegida en las próximas elecciones, una respuesta sería: Nunca más.

A lo dicho sirve como refuerzo una respuesta ineludible a un vocero de Juntos, desmesurado en sus elogios hacia la Presidenta interina, el que ha propagado que Añez es la generala de la campaña anticoronavirus, a la que se debe apoyar y no criticar.

La única generala del Ejército, argentino primero y boliviano después de varios años, es Juana Azurduy, cuyos galones los ganó en la guerrilla que liberó, con sus huestes, parte importante del territorio que ahora es boliviano, incluso antes de que Bolívar llegue a este suelo con sus guerreros de distintos lugares.

Sobre la supuesta generala, Jeanine Añez Chávez, es imprescindible decir que hay cosas que hace una generala que la convierten en soldado.

Sin embargo, Jeanine Añez Chávez es presidenta constitucional interina de Bolivia, pero no es generala de la campaña anticoronavirus. Y “reelegida” Presidenta, Añez reproduciría el poder para los demócratas, aliados de tercera, pero aliados, de los yanquis. Y con ese poder trataría de remozar el capitalismo dependiente y atrasado, en Bolivia.

En materia económica, y para salir de la crisis postcoronavirus, una señal de lo que ocurriría es el decreto supremo, firmado por Añez y sus ministros, para acelerar la siembra, en Bolivia, de soya, caña de azúcar, maíz y algodón transgénicos, con lo que se fortalecería el capitalismo en la agroindustria, y la agropecuaria, especialmente.

El extractivismo del oro en el oriente boliviano, ahora el más próspero del país, sería una de las actividades estrella de un gobierno de Añez, en un segundo tiempo.

Con un gobierno de esas miras y que defienda esos intereses, en la sociedad no habría ni siquiera apertura hacia nuevas relaciones sociales o algo que nos aproxime a una nueva formación social boliviana.

El régimen de explotación y de opresión en Bolivia sería modernizado o postmodernizado.

Con Jeanine Añez en el gobierno, el poder político y económico sería ejercido por los empresarios, cruceños y benianos, en posesión de las principales palancas de la economía boliviana.

*Periodista

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