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Con su desvarío, la COB expone los fracasos del MAS

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Ensayos para el debate de INASET

Enrique Velazco Reckling*

miércoles, 5 de agosto de 2020

¿Puede alguien, con un mínimo de racionalidad, entender qué es lo que la dirigencia de la COB defiende con este criminal bloqueo? Claramente, no es la democracia: si fuera así, cuando menos habrían pedido una investigación abierta y diligente a las fundamentadas denuncias del mayor fraude en la democracia boliviana. ¿La salud y la vida? Ni en broma, rompiendo las cuarentenas, atacando ambulancias, bloqueando alimentos y, sobre todo, oxígeno. ¿La economía y el empleo contra los neoliberales? Veamos…

Juan Carlos Huarachi afirma que “el actual gobierno quiere volver al neoliberalismo”. Pero, señor Huarachi, es el MAS el que diseñó un Estado Plurinacional “90% neoliberal”: 9 de las 10 políticas del “Consenso de Washington” –que es la definición práctica del neoliberalismo, están explícitamente incluidas en la CPE redactada por el MAS. Y, ¿es usted tan ingenuo que cree que, si el gobierno del MAS no hubiera seguido las políticas monetarias del FMI, habría recibido felicitaciones por su desempeño? Como veremos en seguida, lo que felicitaron no era tanto la tasa de crecimiento, sino “qué crecía” en la economía boliviana, que no fue precisamente el empleo digno.

En una economía de izquierda –en su sentido más idealista, los objetivos son una economía de pleno empleo, en la que las políticas promuevan, como la fuente de la creación de valor, a la iniciativa humana –no al capital, e identifique como los beneficiarios directos y finales de los beneficios del crecimiento, a los hogares –no al Estado ni a los dueños del capital.

Los datos de la gestión 2006 a 2019 son contundentes al mostrar que la economía del MAS nunca fue siquiera progresista: entre 2005 y 2019, el PIB (a precios de mercado y en valores de 1990) creció 89,2%; tomando este crecimiento como referencia, la figura siguiente muestra el crecimiento relativo de los otros 28 sectores y subsectores en relación al del PIB (columna negra con valor 1).

De acuerdo con lo esperado de políticas neoliberales, durante la gestión del MAS el sector de servicios financieros es, de lejos, el sector de mayor crecimiento desde 2006: creció 3,12 veces más que el PIB; las recaudaciones de impuestos –que afectan a un reducido número de contribuyentes formales, crecieron una y media veces más, y la administración pública –que se alimenta de los impuestos, creció 1,3 veces más que el PIB: ninguno de estos sectores genera valor, ni ingresos, ni empleo productivo.

Entre las actividades de la “economía real”, tuvieron alto crecimiento la producción de cemento y el sector de la construcción, aunque no puede ignorarse que estos rubros tienen una estrecha relación con actividades de especulación financiera en el sector inmobiliario.

También crecieron proporcionalmente más que el PIB, la minería (actividad extractivista, intensiva en capital y con altos impactos ambientales), la distribución de gas y agua, y el sector de transportes, dejando solo a las industrias de alimentos, y de bebidas y tabaco como rubros generadores de valor agregado y de empleo productivo. Pero estos dos subsectores son altamente concentrados en soya y sus derivados, en el primer caso, y en cerveza en el segundo, por lo que tampoco aportan mayormente a democratizar la economía por sus estructuras casi monopólicas.

El resto de los sectores y rubros, entre los que se concentran las actividades más intensivas en empleo, retrocedieron como nunca antes: Textiles, Confecciones y Cuero, un sector de alta prioridad hasta 2005, contrajo su crecimiento a una tercera parte respecto al del PIB; la Agricultura tradicional, el sector de Madera, y los Restaurantes y Hoteles, a la mitad que el PIB. En general, los aportes de la industria, el comercio y de la agricultura no industrial, que concentran más del 60% del empleo, están entre las de menor crecimiento relativo.

¿Puede una Central Obrera sentirse orgullosa de haber aportado a la desindustrialización, que dio espacio a la acelerada financiarización, a la reprimarización, y a la informalización de una economía que, hoy, condena al 70% de su población económicamente activa a realizar actividades de sobrevivencia y de auto-explotación laboral? Esos procesos, disfrazados bajo un vacío “discurso industrializador”, han llevado a Bolivia a ser la economía con la mayor informalidad en el mundo; más aún, con la reducción de la base de asalariados productivos, la COB es co-responsable de haber reducido la base social que sustentaría un sindicalismo progresista, moderno y comprometido con los trabajadores.

En el gobierno del MAS, como nunca en nuestra historia económica, el sistema financiero – con los bancos privados a la cabeza, han aumentado sus utilidades en casi 1000%: Luis Arce, Ministro de Economía: “en el periodo 2005 al 2017 los bancos presentaron utilidades acumuladas netas por un monto de USD 2.239 MM que representa un crecimiento de 802%”; Evo Morales, Informe a la ALP 2018: “los mayores avances de la gestión se han dado en el ámbito financiero”.

Con organizaciones sociales y fabriles, mostramos esta realidad a las autoridades desde 2010, y hemos también criticado el sobredimensionado rol de la intermediación financiera en las actuales medidas de alivio y propuestas de reactivación. Pero, cae en el cinismo la alegoría que usa el señor Huarachi (y el Dip. Víctor Borda, con lo que dejan claro que la muletilla “viene desde arriba”) de que el actual gobierno se ha “sentado en la mesa del patrón” porque “los programas de alivio económico benefician a los bancos”.

Si debemos usar la alegoría, y si el MAS no se sentó en la misma mesa, quedaría en la poco decorosa posición que “el MAS sirvió a la mesa del patrón más de 3.000 millones de dólares en utilidades”, monto que equivale a 6 años de pagos de los bonos Juana Azurduy, Juancito Pinto y de la Renta Dignidad.

Queda mucha tinta para describir los múltiples fracasos de la política económica del gobierno del MAS que la COB apoyó explícitamente; deberemos revisarlos cada vez que el compañero Huarachi y la dirigencia de la COB no duden en arrastrarnos, con las y los trabajadores por delante, a las desesperadas acciones del MAS para no ser derrotado en las urnas. Por ahora, todo indica que sus acciones de fuerza le restarán mucho más apoyo al que sumarán. En todo caso, están demostrando, fuera de toda duda, que Albert Einstein tenía la razón; él dijo que dos cosas son infinitas: el universo, y la estupidez humana. Por esto recordará la historia, a “la COB de la banda de Huarachi”.

*Esta nota refleja la opinión personal del autor

(Publicado por el periódico Brújula Digital el 5 de agosto de 2020)

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