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Las tres “escuelas” de Evo Morales con fallas insuperables

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De sábado a sábado 399

Remberto Cárdenas Morales*

El presidente Morales cada vez habla de lo que denomina sus tres escuelas: la primaria de Orinoca, el cuartel y los sindicatos de cocaleros del Chapare. De nuestra cosecha añadimos que las tres muestran fallas insuperables—estructurales y actualizadas—, las que comentamos en esta nota:

—Sobre la escuela primaria del entonces niño Juan Evo Morales Ayma, él ha contado una historia que la ha repetido y que se encuentra en una entrevista publicada en el diario Cambio (en tres oportunidades) y en un libro editado por la Vicepresidencia del país (incluido un CD).

Morales refiere que su padre lo castigó con un año de inasistencia a la escuela. Cuando concluía el año del castigo —sigue el relato del Presidente— su papá le dijo: Al año vas a volver a la escuela; ante lo que Morales le había respondido que no retornaría a la misma escuela en la que sus compañeros estudiarían en un curso superior al que sería el suyo. El papá del escolar, en ese momento, le replicó: Yo arreglaré eso, para lo que el papá de Morales le regaló un cordero al director de la escuela de Orinoca. Gracias a ese regalo, a Evo Morales Ayma, lo inscribieron en el curso que no le correspondía, pero así “alcanzó” a los que siguieron como sus compañeros de estudio.

(Morales afirmó que a su padre le costó un cordero hacerlo pasar de curso).

Supusimos que la moraleja del Presidente debió ser, por ejemplo, que en las escuelas públicas, durante el proceso de cambio, jamás cometerían ese tipo de fraude. Sin embargo, parece que Morales saca pecho por la “viveza” de su papá.

—Sobre el cuartel, la segunda escuela del primer mandatario boliviano, el primer indígena en ejercicio del cargo, es otro de los timbres con el que se presenta o lo presentan al inquilino principal de la Casa Grande del Pueblo.

En Oruro, exconscriptos, en clases de la Carrera de Comunicación (UTO), narraron que oficiales del Ejército les daban “franco”, licencia del cuartel a soldados, hasta por una semana, para que aquéllos a su retorno lleven consigo, un cordero para el oficial que les concedió el permiso.

Morales, por los medios de difusión, aconsejó a los jóvenes, que engendraron una hija o un hijo, que se enrolen al servicio militar, porque así estarían protegidos de cualquier exigencia de la mujer en cinta o de sus familiares, al menos el tiempo que el joven escurridizo esté “bajo banderas”.

Hace días que hemos recordado la Masacre de San Juan (Siglo XX-Catavi, 1967) y, como una de las consecuencias, sobrevivientes de esos hechos sangrientos han dicho que soldados masacradores ejecutaron allanamientos de domicilios de mineros y allí violaron sexualmente a mujeres y robaron lo que estuvo a su alcance.

Otras tantas historias se conocen de los cuarteles bolivianos, latinoamericanos y caribeños, para no ir más allá.

—Los sindicatos de los productores de coca, así como en el agro boliviano, son organismos “anómalos”, no se articulan para enfrentar a los patrones, ni al Estado, como lo hacen los trabajadores mineros o fabriles, con sus sindicatos como trincheras.

Los sindicatos de cocaleros, no son escuelas de administración, para un posible nuevo Estado. Allí (en el Chapare) los sindicatos no defienden el puesto de trabajo ni luchan por mejorar las condiciones de vida de sus afiliados, como el sindicato de una empresa privada o pública.

Sindicatos de cocaleros del Chapare, encubren el mercado ilegal de la coca; ocultan la existencia de más de un c`ato (de coca), en el que sus dueños plantan el arbusto; defienden a narcos, como ha ocurrido hace poco cerca de Villa Tunari; además, esos sindicatos sirven para oponerse al pago de impuestos. Junto a esas tareas, sucias y discutibles; asimismo, los sindicatos de cocaleros del Chapare están listos para ejecutar faenas electorales y son bases incondicionales del MAS..

Nosotros no estamos de acuerdo con los que creen que mientras tenga más formación académica un presidente, será mejor para él y para los gobernados.

Al respecto, sólo recordamos un hecho que grafica lo que afirmamos aquí: Avelino Siñani, era analfabeto, pero con ideas y capacidad de organización sobresalientes que las aplicó en la Escuela Ayllu de Warisata.

Estamos avisados, asimismo, de que de los malos ejemplos también debemos aprender o se debe aprender.

No obstante, con el presidente Morales al parecer ocurre algo propio de los que aprenden sólo de memoria y que son unos repetidores de frases y narraciones.

La escuela para esa gente es así como un banco, una “escuela bancaria”, dice el pedagogo brasileño Paulo Freire. Los concurrentes a esa escuela bancaria acumulan los conocimientos, sin análisis.

El presidente Morales señaló que se felicita porque no asistió, como estudiante, a la universidad, porque allí hubiera aprendido a ultrajar campesinos. Pero si algún docente hubiera buscado enseñar esa práctica abusiva para patear campesinos, Morales, si hubiera sido universitario, habría rechazado esa supuesta “enseñanza”. Él (Morales), probablemente, no sabe que ahora en la carrera de Sociología de la UMSA, docentes y empleados a la vez de la Vicepresidencia de nuestro país, les aconsejan a los estudiantes que dejen de asistir a las asambleas universitarias para no perder su tiempo.

En otras palabras y quizá con Morales ocurre que sólo repite, asocia muy poco y nada alcanza a crear porque otros le dicen las cosas al oído o le pasan objetos delante de su vista.

Para el presidente Morales debe ser desconocida una máxima educativa de Simón Rodríguez, maestro de Bolívar: “Repetimos o creamos”.

Estamos a mucha distancia, también, de los que subestiman al presidente Morales. Lo que afirmamos es que, aunque él dice que aprende, dudamos de que lo haga como una persona con sentido común y, más aún, como un primer mandatario con una estatura de estadista que proviene del pueblo.

Juan Evo Morales Ayma muestra que se quedó con ideas inamovibles que le “enseñaron”, en sus tres escuelas, prácticas fraudulentas, que no han desaparecido y que se actualizan, lamentablemente, agregamos nosotros.

Quizá por eso, amigos y compañeros del Presidente dicen por él: es muy sincero, por eso tiene dificultades cuando habla y dice la verdad, o lo que otros aseguran: Así es el Presidente y los que asumimos esa realidad lo seguimos apoyando.

Una destacada senadora, elegida en las listas del MAS, decía por Morales que éste tiene “un olfato político bárbaro”. Nosotros añadimos que no basta el olfato o la intuición para gobernar hasta la muerte del caudillo o hasta el bicentenario de la fundación de Bolivia

*Periodista

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