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Masistas temen perder las elecciones del 20 de octubre

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De sábado a sábado 408

Remberto Cárdenas Morales*

Como antes no sucedió, los últimos días voceros oficiales y oficiosos de los masistas, en distintos tonos y a veces sólo con insinuaciones, manifiestan su temor ante el riesgo de perder las elecciones del 20 de octubre, de las que nos separan apenas 44 días.

Incluso esos actores de la política de los últimos 13 años tienen más miedo a una segunda vuelta electoral porque, al parecer, creen que en tal caso le iría mucho peor al binomio oficialista, anticonstitucional y, por tanto, fraudulento.

¿Qué le pasa a Evo Morales fraudulento (EvoF)?

Un amigo suyo, que el último tiempo está callado respecto de Bolivia, el politólogo Atilio Borón, hace tiempo, dijo que Evo Morales tiene (¿tenía?) una fuerza electoral invencible.,

Tenía esa fuerza, pero hay indicios que sugieren que la perdió, tanto que ahora es posible advertir que en octubre no sumará el 70 por ciento de respaldo electoral, con el que quizá siguen deseando ganar, para contar con dos tercios de los miembros de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP).

Si las encuestas son sólo una fotografía del momento, como se repite estos días, las que se conocen (incluidas las más favorables a los oficialistas), con esa limitación de la fotografía, muestran que el llamado voto “duro” del MAS es el que recibiría el binomio Evo-Álvaro, el que suma entre los 35 y 40 puntos porcentuales.

Si se toma en cuenta el posible respaldo electoral para el candidato de la Comunidad Ciudadana, Carlos D. Mesa, también según las encuestas (otra fotografía), los candidatos oficialistas fraudulentos no conseguirían una diferencia en su favor de 10 puntos, por lo que es probable que no ganen las elecciones, en una primera vuelta, sin sumar en las urnas el 50 más uno, según la norma electoral.

Hechos y no sólo palabras, como el comportamiento de los gobernantes y especialmente del Presidente respecto de los incendios de la Chiquitanía y otros lugares, restan votos a Evo-Álvaro, de acuerdo al sentido común de innumerables ciudadanos. Si ocurriera lo contrario seria como si se incendiarían otra vez aquellos bosques.

El comportamiento de los inquilinos de la Casa Grande del Pueblo, respecto del SUS y de la huelga de los médicos, tendría que mermar el electorado para los oficialistas. Empero, también no faltarán, quizá los menos, que precisamente por el SUS y aquella huelga apoyen con votos al binomio Evo-Álvaro.

Asimismo, somos más los bolivianos que fundadamente deducimos que Evo-Álvaro sólo ganarían las elecciones con más fraude del que han ejecutado hasta este momento: compra de votos (directa o indirecta), miedo entre los electores del sector público sobre todo, anotación de resultados sólo o mayoritariamente para los candidatos oficialistas, incluidos los votos de los otros candidatos, en el campo o allí donde los masistas o promasistas no tengan vigilancia.

Además de la compra de votos, como se compran víveres en el mercado, citamos ejemplos de compra indirecta de sufragios:

La distribución de tierras en San Ignacio de Velasco y en la Chiquitanía, en Santa Cruz regalo de Morales de 200 volquetas a cooperativistas-empresarios mineros; acuerdo para que las penas para los “asesinos” de Rodolfo Illanes, que fue viceministro de Régimen Interior, sean menores, lo que equivale a que los gobernantes han enterrado por segunda vez a ese servidor público; se agrega el obsequio de no menos de 40 tractores a igual número de municipios cochabambinos, en ocasión del grito libertario de Esteban Arze y de tantos otros patriotas en 1810.

Los voceros del oficialismo dicen por doquier que Evo Morales garantizará estabilidad económica y política, lo que no podría conseguir Mesa, etc. Todo eso para meter más miedo sobre todo a electores desinformados y/o subinformados, a los que se les miente todos los días.

El Ministro de la Presidencia, entrenado en Estados Unidos, pasa alrededor de un mes, afirmó: En una semana informaré de la intromisión del país del norte en las elecciones bolivianas, otro anunció destinado a provocar miedo o siquiera intranquilidad; perorata que no evidencia esa intromisión hasta el cierre de esta edición.

El voto llamado cumunitario: Todos, supuestamente, votarán por Evo Morales y si fuera posible ninguno por otro candidato, es otra forma de la votación fraudulento que ya la ejecutaron los oficialistas en consultas pasadas.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE), en favor de Evo-Álvaro, hace incluso más de lo que éstos le piden. Técnicos que saben de qué hablan, aseguran que cambiar los resultados para aumentar votos, hasta que ganen los oficialistas, es cuestión de un click, es decir, una manipulación sencilla para un entendido en informática o en el manejo de una computadora que registra resultados electorales.

Sin embargo, instituciones creíbles, se habló de dos, se proponen registrar los datos de las elecciones y muchos ciudadanos están seguros de que narrarán por celulares aquellos resultados, lo que contrarrestaría con eficacia y eficiencia, agregan, los resultados fraudulentos que propaguen los llamados a dar cuenta con la honradez que no tienen, como muestran con sus actos.

Acaso debe preocupar mucho más lo que podría acontecer ante una derrota electoral de los oficialistas: que el Jefazo se niegue a reconocer su derrota y/o que meta bala en vez de entregar el gobierno.

Evo Morales tiene en su cabeza un propósito entre engañoso (fraudulento) y antidemocrático, según el reconocimiento que se asume de la democracia, como si ésta no fuera un régimen político, económico, social y cultural de dominación, al servicio de una o varias fracciones de clases sociales, para someter a otros grupos también políticos, económicos, sociales y culturales.

Más aún, en el masismo debe importar muy poco o nada que sea una ayuda, también electoral, la alianza del Presidente con empresarios, como los de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO); empresarios que ganarán con cualquiera de los candidatos con más posibilidades de victoria.

Morales cree que utiliza a sus aliados empresarios, éstos están convencidos de que el Presidente, para ellos, es utilizable.

Como para distraer a despistados Morales parlotea sobre la derecha que lo enfrenta a él, ahora, electoralmente, a pesar de que la misma derecha o una parte de ella lo apoya.

Un botón de muestra es lo que ha declarado, hace días, un empresario cruceño: Todos nuestras demandas han sido atendidas por el presidente Morales. Esa declaración la hizo ese vocero de los patrones en este momento de los incendios que no se pueden apagar, pese a todo lo que se lleva a cabo.

¡Réquiem permanente para el bosque seco de la Chiquitanía y de otros lugares de Santa Cruz!. Ese réquiem se lo debe proclamar para que sea oído aquí, en Latinoamérica, el Caribe y el mundo.

Apoyados en lo señalado, sectores crecientes del pueblo y de la formación social boliviana esperan (y esperamos) que el líder masista y su lugarteniente sean derrotados en las urnas y, por tanto, sean políticamente sepultados, como sanción por los bosques degradados y quemados, para que se materialice lo que dice, en la canción de la que autora, Lola Sierra de Méndez, “En las playas desiertas del Beni”:

“Y el rumor misterioso del bosque,/ contestaba ya no volverá”.

 

*Periodista

De sábado a sábado 408

Masistas temen perder las elecciones del 20 de octubre

Remberto Cárdenas Morales*

Como antes no sucedió, los últimos días voceros oficiales y oficiosos de los masistas, en distintos tonos y a veces sólo con insinuaciones, manifiestan su temor ante el riesgo de perder las elecciones del 20 de octubre, de las que nos separan apenas 44 días.

Incluso esos actores de la política de los últimos 13 años tienen más miedo a una segunda vuelta electoral porque, al parecer, creen que en tal caso le iría mucho peor al binomio oficialista, anticonstitucional y, por tanto, fraudulento.

¿Qué le pasa a Evo Morales fraudulento (EvoF)?

Un amigo suyo, que el último tiempo está callado respecto de Bolivia, el politólogo Atilio Borón, hace tiempo, dijo que Evo Morales tiene (¿tenía?) una fuerza electoral invencible.,

Tenía esa fuerza, pero hay indicios que sugieren que la perdió, tanto que ahora es posible advertir que en octubre no sumará el 70 por ciento de respaldo electoral, con el que quizá siguen deseando ganar, para contar con dos tercios de los miembros de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP).

Si las encuestas son sólo una fotografía del momento, como se repite estos días, las que se conocen (incluidas las más favorables a los oficialistas), con esa limitación de la fotografía, muestran que el llamado voto “duro” del MAS es el que recibiría el binomio Evo-Álvaro, el que suma entre los 35 y 40 puntos porcentuales.

Si se toma en cuenta el posible respaldo electoral para el candidato de la Comunidad Ciudadana, Carlos D. Mesa, también según las encuestas (otra fotografía), los candidatos oficialistas fraudulentos no conseguirían una diferencia en su favor de 10 puntos, por lo que es probable que no ganen las elecciones, en una primera vuelta, sin sumar en las urnas el 50 más uno, según la norma electoral.

Hechos y no sólo palabras, como el comportamiento de los gobernantes y especialmente del Presidente respecto de los incendios de la Chiquitanía y otros lugares, restan votos a Evo-Álvaro, de acuerdo al sentido común de innumerables ciudadanos. Si ocurriera lo contrario seria como si se incendiarían otra vez aquellos bosques.

El comportamiento de los inquilinos de la Casa Grande del Pueblo, respecto del SUS y de la huelga de los médicos, tendría que mermar el electorado para los oficialistas. Empero, también no faltarán, quizá los menos, que precisamente por el SUS y aquella huelga apoyen con votos al binomio Evo-Álvaro.

Asimismo, somos más los bolivianos que fundadamente deducimos que Evo-Álvaro sólo ganarían las elecciones con más fraude del que han ejecutado hasta este momento: compra de votos (directa o indirecta), miedo entre los electores del sector público sobre todo, anotación de resultados sólo o mayoritariamente para los candidatos oficialistas, incluidos los votos de los otros candidatos, en el campo o allí donde los masistas o promasistas no tengan vigilancia.

Además de la compra de votos, como se compran víveres en el mercado, citamos ejemplos de compra indirecta de sufragios:

La distribución de tierras en San Ignacio de Velasco y en la Chiquitanía, en Santa Cruz regalo de Morales de 200 volquetas a cooperativistas-empresarios mineros; acuerdo para que las penas para los “asesinos” de Rodolfo Illanes, que fue viceministro de Régimen Interior, sean menores, lo que equivale a que los gobernantes han enterrado por segunda vez a ese servidor público; se agrega el obsequio de no menos de 40 tractores a igual número de municipios cochabambinos, en ocasión del grito libertario de Esteban Arze y de tantos otros patriotas en 1810.

Los voceros del oficialismo dicen por doquier que Evo Morales garantizará estabilidad económica y política, lo que no podría conseguir Mesa, etc. Todo eso para meter más miedo sobre todo a electores desinformados y/o subinformados, a los que se les miente todos los días.

El Ministro de la Presidencia, entrenado en Estados Unidos, pasa alrededor de un mes, afirmó: En una semana informaré de la intromisión del país del norte en las elecciones bolivianas, otro anunció destinado a provocar miedo o siquiera intranquilidad; perorata que no evidencia esa intromisión hasta el cierre de esta edición.

El voto llamado cumunitario: Todos, supuestamente, votarán por Evo Morales y si fuera posible ninguno por otro candidato, es otra forma de la votación fraudulento que ya la ejecutaron los oficialistas en consultas pasadas.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE), en favor de Evo-Álvaro, hace incluso más de lo que éstos le piden. Técnicos que saben de qué hablan, aseguran que cambiar los resultados para aumentar votos, hasta que ganen los oficialistas, es cuestión de un click, es decir, una manipulación sencilla para un entendido en informática o en el manejo de una computadora que registra resultados electorales.

Sin embargo, instituciones creíbles, se habló de dos, se proponen registrar los datos de las elecciones y muchos ciudadanos están seguros de que narrarán por celulares aquellos resultados, lo que contrarrestaría con eficacia y eficiencia, agregan, los resultados fraudulentos que propaguen los llamados a dar cuenta con la honradez que no tienen, como muestran con sus actos.

Acaso debe preocupar mucho más lo que podría acontecer ante una derrota electoral de los oficialistas: que el Jefazo se niegue a reconocer su derrota y/o que meta bala en vez de entregar el gobierno.

Evo Morales tiene en su cabeza un propósito entre engañoso (fraudulento) y antidemocrático, según el reconocimiento que se asume de la democracia, como si ésta no fuera un régimen político, económico, social y cultural de dominación, al servicio de una o varias fracciones de clases sociales, para someter a otros grupos también políticos, económicos, sociales y culturales.

Más aún, en el masismo debe importar muy poco o nada que sea una ayuda, también electoral, la alianza del Presidente con empresarios, como los de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO); empresarios que ganarán con cualquiera de los candidatos con más posibilidades de victoria.

Morales cree que utiliza a sus aliados empresarios, éstos están convencidos de que el Presidente, para ellos, es utilizable.

Como para distraer a despistados Morales parlotea sobre la derecha que lo enfrenta a él, ahora, electoralmente, a pesar de que la misma derecha o una parte de ella lo apoya.

Un botón de muestra es lo que ha declarado, hace días, un empresario cruceño: Todos nuestras demandas han sido atendidas por el presidente Morales. Esa declaración la hizo ese vocero de los patrones en este momento de los incendios que no se pueden apagar, pese a todo lo que se lleva a cabo.

¡Réquiem permanente para el bosque seco de la Chiquitanía y de otros lugares de Santa Cruz!. Ese réquiem se lo debe proclamar para que sea oído aquí, en Latinoamérica, el Caribe y el mundo.

Apoyados en lo señalado, sectores crecientes del pueblo y de la formación social boliviana esperan (y esperamos) que el líder masista y su lugarteniente sean derrotados en las urnas y, por tanto, sean políticamente sepultados, como sanción por los bosques degradados y quemados, para que se materialice lo que dice, en la canción de la que autora, Lola Sierra de Méndez, “En las playas desiertas del Beni”:

“Y el rumor misterioso del bosque,/ contestaba ya no volverá”.

*Periodista

 

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