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“Hay que mentir”, propuso el ministro Mario Rueda Peña

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De sábado a sábado 514

Remberto Cárdenas Morales*

“Hay que mentir”, propuso Mario “Gato” Rueda Peña, ministro de Informaciones del gobierno de la Unidad Democrática y Popular (UDP) (1982-1985), a miembros de la Comisión de Prensa (CP) de este frente, la que debió explicar, a las audiencias, el contenido y la forma de las primeras medidas económicas de la alianza de partidos que gobernaba Bolivia, en 1982.

Los partidos más representativos de la UDP fueron: el Movimiento Nacionalista Revolucionario de Izquierda (MNRI), el Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR) y el Partido Comunista de Bolivia (PCB).

Medidas contrarias al pueblo

La oposición de izquierda bautizó como fondomonetaristas a esas medidas de la UDP, mientras que los oficialistas respondíamos que expresaban el “gradualismo económico”, el que debía ejecutar frecuentes minidevaluaciones monetarias.

La propuesta del ministro Mario Rueda Peña, asumida por miembros de aquella CP, como orden y consigna, fue respondida, en el acto, con el retiro de la reunión y de esa CP de los delegados del Partido Comunista de Bolivia (PCB).

Grupo de trabajo

Mario “Gato” Rueda, militante del MNRI, que contaba con la confianza del presidente Hernán Siles Zuazo, convocó a delegados de los principales partidos de la UDP, para constituir la citada CP, a la que tendrían que haberse integrado periodistas psiquiatras, psicólogos, sociólogos, economistas, abogados y otros profesionales; aquélla debió ser una instancia multidisciplinaria, por su composición y por las tareas que impulse.

A esa CP nos incorporamos periodistas que estudiaron en la Universidad Católica Boliviana (UCB) y otros que nos formamos en las redacciones de periódicos partidarios y/o en radioemisoras mineras.

Los delegados de los partidos de la UDP a esa CP fuimos: por el MNRI, Mario Roncal Antezana; por el MIR, Juan Cristóbal Soruro Quiroga y Sarah Monroy Pascoe y por el PCB, Carlos Alberto Soria Galvarro Terán y el que escribe este relato.

Aunque no dijo expresamente, el ministro “Gato” Rueda, quería una comisión de propagandistas de la UDP. Y, en ese tiempo, los delegados del PCB estábamos dispuestos a entregar lo mejor que teníamos para asegurar un desempeño competente en esa comisión de propagandistas; además, éramos delegados convencidos de que nuestro comportamiento hubiera sido como planteó Lenin: de agitadores y de propagandistas que representen los intereses de la clase obrera, de los explotados y oprimidos bolivianos, en primer lugar, pero jamás con la mentira como técnica.

El propósito principal de esa CP debió ser informar sobre las primeras medidas económicas de la UDP, las que en el país se conocían como “paquetazo”, es decir, medidas fondomonetaristas, las que afectaban a los pueblos, como había ocurrido en la mayoría de los países latinoamericanos y caribeños.

Por la forma, el paquete de las primeras medidas económicas de la UDP no fue de shock, vale decir, que la devaluación monetaria fue una minidevaluación, que no pareció drástica o tan drástica, pero dañó sobre todo a los bolivianos con menores ingresos, asalariados o no asalariados; en realidad, lesionó la economía de la mayoría de los bolivianos.

Entre esas medidas se cita las más notorias:

—La UDP decretó la “desdolarización” de la economía boliviana—y de la sociedad, por extensión—, la que también perjudicó a los trabajadores con salario y a los cuentapropistas.

—Se fijaron precios dentro del capitalismo (dependiente y atrasado).

—Se determinó la primera minidevaluación del peso boliviano.

—Hubo un mezquino aumento salarial.

—Se estableció la venta de dólares en el Banco Central, la que no impidió el mercado negro en el que circuló de manera creciente la divisa de Estados Unidos.

Se pagó la deuda externa de Bolivia, en primer lugar a la banca internacional porque se la consideraba la más onerosa, como aconsejó Horst Grebe López, economista y ministro de Minería y de Trabajo de la UDP y del PCB.

Esas medidas económicas udepistas fueron de corte financiero y no hubo entre ellas ni una destinada a reformar la economía para iniciar el cambio en la producción de bienes y de servicios en el país.

Ninguna de esas medidas fue diferente a las que el FMI proponía e imponía, las que siempre afectaron a los asalariados y a la gente de los pueblos de la región, para citar lo más conocido por este columnista.

El gradualismo económico, por su contenido era, esencialmente, el mismo que el modelo fondomonetarista que recurría al shock, en su forma y por su contenido, es decir, a las devaluaciones monetarias desmesuradas, entre otras cosas.

Entonces se dijo que las medidas económicas de la UDP eran para enfrentar la crisis económica boliviana.

Asimismo, que esas medidas iban a estabilizar la economía del país.

Un objetivo, caro objetivo prometido a nuestros pueblos y países, fue la disminución de la pobreza extrema y de la pobreza. Pero ése fue un propósito declarado y nada más. Incluso ese propósito era declarado por el FMI y por el Banco Mundial, pero estos bancos planteaban medidas con las que se demostró que no se consiguieron esas metas.

Sin medidas estructurales

Antes de que el gobierno de la UDP se instale en el Palacio Quemado, el economista Pablo Ramos Sánchez, sin compromiso orgánico con la UDP, sugirió administrar la crisis económica de Bolivia, como paso necesario hacia las medidas económicas de largo alcance para enfrentar y remontar la crisis económica. Dicho de otro modo: administrar la crisis y tomar medidas estructurales, simultáneamente.

Esa propuesta de política económica, como otras cuestiones esenciales, ni siquiera se conocieron a tiempo en la UDP y los dirigentes de esta coalición nunca discutieron ese planteamiento de Ramos Sánchez.

Sin plan para la propaganda

En los años 80 del siglo XX, entre nosotros, pocos hablaban de una estrategia de comunicación. En la CP de la UDP, pocas veces se consideró un plan de agitación y de propaganda.

En tres campañas electorales seguidas, el espontaneísmo, la no organización, predominó en la propaganda electoral de la UDP.

Los partidos que integraron esta alianza realizaron su propaganda de acuerdo a diseños y prácticas propias que escapan a este recuento.

Sin embargo, en aras de una mejor comprensión de lo que se dice aquí, creo útil referir en pocas líneas lo que se manifestaba en la CP de la UDP sobre la propaganda, especialmente.

Los propagandistas del MNRI, además de recordar que ellos aportaron con más dinero que los otros partidos udepistas, empleaban una metáfora y afirmaban que teníamos como encargo de nuestros partidos vender coca-cola y que a los potenciales compradores debíamos convencerlos con la difusión de las cualidades de aquella gaseosa.

Un ejemplo adicional: El delegado del MNRI a la CP, sobre la que se escribe, planteó: la foto del c. Siles tenemos que hacerla retocar porque la que hemos conseguido muestra las arrugas del líder de la UDP.

En ese tiempo retocar una foto en La Paz demandaba al menos ocho horas para contar con la fotografía en el taller de un diario al que se le encargó la publicación de una solicitada con la fotografía retocada del compañero Hernán Siles Zuazo.

Uno de los dirigentes del MIR, con certeza de que compartía ese criterio con los otros dirigentes miristas, aspiraba a que del MIR se diga todo lo que sea posible en la primera página de los diarios bolivianos, mal o bien, pero que se refiera al MIR, y mejor si eso ocurría todos los días. El MIR tiene que estar presente en la coyuntura, remataba.

Esa fue una meta de la propaganda del MIR, de manera que los objetivos propagandísticos de la UDP debían subordinarse a los del MIR. Por supuesto que un objetivo como ése no se lo proclamaba, sin embargo, se lo buscaba también en la CP de la UPD.

Los propagandistas del PCB teníamos convicciones y dogmas: para nosotros valía la propaganda que ponía el acento en los intereses de los obreros y de los trabajadores todos.

Por ejemplo, nuestra propuesta fue que la propaganda de la CP de la UDP difunda, siempre, el programa del frente y mejor si se reproducía textualmente una declaración programática, antes que un programa, como fue la de la UDP.

Además, en el período en el que debíamos informar sobre las primeras medidas económicas de la UDP, funcionaba un mercado subterráneo en el que periodistas cobraban por entrevistas a dirigentes de partidos políticos y entre éstos, varios pagaron por entrevistas periodísticas.

¿Festejan el fondomonetarismo?

Tras de la posesión de Siles Zuazo como presidente y luego de las primeras medidas económicas de la UDP, se realizó una verbena en la plaza San Francisco de La Paz, tan concurrida o más que otras concentraciones udepistas; pero, incontables de los asistentes a esa verbena, teníamos claro que allí se festejaban las primeras medidas económicas de la UDP, fondomonetaristas por su contenido y por su forma, a pesar de que fueron presentadas como una materialización del gradualismo económico.

Tiempo después, el economista Grebe López, antes citado, se animó a decir que esas medidas eran una salida popular a la crisis.

Dirigentes de la UDP y del PCB, por tanto, difundían que pronto, en Bolivia, se aplicarían las medidas económicas favorables al pueblo. Esas medidas nunca llegaron.

Los militantes y dirigentes del PCB y de la Juventud Comunista de Bolivia (JCB), que constituíamos una tendencia sin organización en ese momento, con escaso debate o sin éste, creíamos que de las medidas económicas que se comentan aquí se debía informar con veracidad y que debíamos luchar, dentro de la UPD y del PCB, para que el gobierno de este frente tome medidas de alcance democrático y popular, como decía la sigla frentista.

Propuesta de Rueda Peña

El “Gato” Rueda, abogado, dirigió un diario en Santa Cruz; fue Subsecretario del Interior del gobierno del Gral. Juan José Torres González (7 octubre 1970 - 21 agosto 1971); dio clases de periodismo en una universidad de la entonces República Democrática Alemana (RDA), durante su exilio; militó en el MNR y en el MNRI. Contaba que cuando tenía 19 años de edad combatió cerca de Mataral, en la batalla de El Quiñal, en la Guerra Civil boliviana de 1949.

Una vez que visitamos a “Gato” Rueda, en la subsecretaría del Ministerio del Interior, con el entonces Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Gabriel René Moreno de Santa Cruz, Rolando Roca Aguilera, nos mostró una metralleta, la que dijo que la tenía allí para defender al gobierno del Gral. Torres. No se sabe si el “Gato” Rueda usó esa metralleta en defensa del gobierno del que parecía un funcionario convencido.

Carlos Soria y yo mantuvimos una buena relación con el “Gato” Rueda. Esa relación, sin duda, se explica porque un hermano suyo, Horacio, integró la dirección de la JCB y murió en la guerrilla de Teoponte (1970).

Acepten ahora, amigos lectores, una referencia personal: los Rueda Peña son de Vallegrande como yo, y por ello sacamos pecho, lo que a mí no me impide las críticas a mis coterráneos.

Mentir

En la reunión a la que se refiere esta nota, el “Gato” Rueda hizo una exposición que resumió los alcances de las primeras medidas económicas de la UDP.

Hubo comentarios y preguntas.

El interpelado fue Mario Rueda, en vez del entonces ministro de Planeamiento y Coordinación de la UDP, Arturo Núñez del Prado, exfuncionario de la CEPAL, considerado el autor del gradualismo económico en el gobierno udepista y, por tanto, el proponente de las primeras medidas económicas de la UDP.

Al parecer, Rueda Peña agotó sus argumentos ante una pregunta que no pudo responder de manera convincente; luego espetó: “Hay que mentir”.

Carlos Soria Galvarro y el que esto escribe, nos pusimos de pie y dijimos: nos vamos, aquí nada tenemos qué hacer.

Los delegados del MIR, Juan Cristóbal Soruco y Sarah Monroy también abandonaron la reunión.

Nunca más hablamos de ese episodio con Mario Rueda Peña.

A Carlos Soria y a mí nos quedó la enseñanza de que las mentiras no deben sustituir a la información, a la comunicación, a la opinión y a la interpretación.

Quizá se considere tardía mi autocrítica:

Especialmente desde las páginas del semanario Unidad, vocero del PCB, expliqué (y explicamos) sin mentiras el quehacer del gobierno de la UPD y del PCB.

Sin embargo, en Unidad, hubo censura, autocensura, medias verdades…

En mi caso, luego de que me expulsaron con ignominia del PCB, debido a mis discrepancias con el gobierno de la UDP y del PCB, ante públicos escuálidos y con límites en sus alcances, conté la película como la vi, es decir, informé con veracidad, ayudé a que se comuniquen los comunarios, opiné responsablemente e interpreté con ética, acerca del gobierno udepista y de la actividad del PCB en esa gestión gubernamental.

Espero que lo que digo aquí se tome como lo que es: una memoria crítica y autocrítica.

Gracias por la lectura de esta nota.

La Paz, tiempo del coronavirus, junio de 2020.

*Periodista

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