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Vocales del TSE son operadores políticos del presidente Morales

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Editorial de Aquí 279

Los vocales del cuarto poder del Estado, el Tribunal Supremo Electoral (TSE), según su comportamiento, no parecen jueces electorales, se muestran como operadores políticos de los gobernantes, del presidente Morales, especialmente y así ayudan, con ambas manos, a la reproducción del poder capitalista, dependiente y atrasado vigente, en alianza con empresarios, cocaleros del Chapare, cooperativistas-empresarios mineros y colonizadores enriquecidos. Los dirigentes sindicales, en esa alianza, son cada vez más invitados de piedra.

Resumimos las acciones fraudulentas o de servicio al poder de los miembros del TSE, de modo que los lectores, por su cuenta, elaboren sus conclusiones y, por supuesto, acompañamos las de esta publicación virtual.

La renuncia (decir huida parece más apropiado) de la entonces presidenta de aquel Tribunal, Katia Uriona. debió alarmar, porque hasta donde se sabe se le pidió, desde la Casa Grande del Pueblo, que deje el cargo, luego de dos consejos de primera importancia a los gobernantes: Sugirió, al presidente Morales, legislar las Elecciones Primarias y adelantar éstas que fueron propuestas para después del proceso electoral en curso.

Esas acciones fueron cumplidas por Uriona, luego de que hizo creer que los resultados del 21F eran de cumplimiento obligatorio.

Esas las realizaciones de Uriona, que parecía en la presidencia del TSE una feminista a carta cabal, dispuesta a cumplir con honradez su labor de máxima autoridad electoral del país. Pero no todo lo que brilla es oro, seguiremos diciendo, y creyendo en este sabio refrán.

Ese accionar de Uriona, fue compartido por José Luis Exeni, para el que probablemente no haya atenuantes. Renunció al cargo, según dijeron, porque se lo pidieron sus amigos que, por segunda vez, lo propusieron para el TSE, la primera para la Corte Nacional Electoral. (CNE).

Aquella actitud de Exeni tampoco es novedosa: Renunció a la presidencia de la CNE porque no tiene lo que ponen las gallinas, afirmó una mujer muy respetada en el mundo de los periodistas.

Un detalle, también importante, es recordar que Exeni es un militante “encubierto” del MAS o un amigo de esa organización dispuesto al sacrificio político.

La salida de Dunia Sandóval Arenas del TSE se muestra digna y algún momento quizá sepamos más de lo que ella vio e hizo en aquel organismo. Sin embargo, su labor como periodista y como docente universitaria, así como su formación, son avales de su labor en aquel cuarto poder. Salió de ese organismo tarde, pero todavía a tiempo (parafraseamos a Shafic Handal, que fue secretario General del Partido Comunista de El Salvador, y murió en el aeropuerto de San Salvador, a su retorno de La Paz, luego de asistir a la posesión de Evo Morales y de Álvaro García).

Algunos esperaban que Antonio Costas siga por el camino de Sandóval Arenas, pero él dijo que su aporte sería mayor dentro del TSE, en el recuento de votos. Aunque las últimas semanas estuvo callado, evidencia que es aficionado a decir mucho, escribir cartas a sus colegas y hacer menos. Esperemos, no obstante, que la práctica respalde la verba de Costas, sobre el recuento de votos.

Los vocales actuales, encabezados por la presidenta del TSE, María Eugenia Choque, excepto ésta, “callados nomás”; sin embargo, se advierte que hacen incluso más de lo que les piden sus jefes políticos: los gobernantes y, en primer lugar, Morales.

Las denuncias de fraude electoral que formulan los contendientes del proceso electoral y ciudadanos-electores ni siquiera se investigan o no sabemos los resultados de posibles averiguaciones.

Las sospechas, en cambio, respecto de un proceder fraudulento de esos vocales del TSE aumentan: el retiro, sin explicaciones convincentes, de funcionarios de aquel organismo lleva a pensar que entre los subalternos necesitan allí más de los que favorezcan a los oficialistas en todas las instancias y en cada circunstancia.

Esos vocales dijeron que, según las normas electorales, no podían ser reemplazados los candidatos a la Presidencia y a la Vicepresidencia del país, que habían sido confirmados en las Elecciones Primarias. Luego, los mismos funcionarios electorales, avisaron que sí eran posibles las sustituciones de los candidatos renunciantes, y así operaron.

Las últimas horas, en otra modificación de su proceder, aquellos vocales se niegan a tramitar y aceptar la renuncia de la candidata del PDC a la Vicepresidencia del país.

Una de las denuncias fundadas contra el binomio Evo-Álvaro es el uso de bienes del Estado para proclamaciones, como el empleo que aquéllos hicieron del aeropuerto de Chimoré (Chapare). Nada se conoce como respuesta sobre esa falta electoral denunciada de parte de los vocales del TSE.

Una de las exigencias del Conade y de comités cívicos es la renuncia de los miembros del TSE, pero ese pedido es como gritarle a la luna para que produzca más luz, cuando se sabe a ciencia cierta que ese satélite no produce luz propia. Para conseguir esa renuncia está decidida una huelga general política desde el 10 de octubre próximo. ¿Será?

Los miembros del TSE, sin tapujos, han negado “validez” a una encuesta realizada por las universidades públicas de Bolivia, porque éstas han utilizado dinero de propiedad estatal para cubrir gastos de ese estudio de opinión. Pero voceros de las casas de estudio alegan que, apoyados en la autonomía (autogobierno), han dispuesto de dinero de sus presupuestos, para emprender esa tarea.

Sin embargo, son innumerables los bolivianos que señalan (a los que suma su voz este semanario virtual) que aquella encuesta “invalidada” disgusta a los oficialistas porque las diferencias en la preferencia de los electores, entre los candidatos que la encabezan, es menor a la de otras encuestas. Añadimos que los datos, que se publican por diferentes medios, así como la hecha por las universidades, dan cuenta de que el voto “duro” del MAS, es decir, el 30 por ciento, es el que respalda a Evo-Álvaro.

Quizá lo que a la vez preocupa a los masistas es que esa encuesta desmiente a la que está a punto de concederle 40 por ciento al binomio anticonstitucional y más de 10 puntos de diferencia respecto del segundo, para que los electores piensen que en la primera vuelta ganarían los candidatos fraudulentos.

La encuesta de las universidades públicas, coincide con otras consultas de opinión en que, si hay segunda vuelta, en éstas ganaría el candidato de la CC, Carlos D. Mesa.

Sobre la supuesta erogación de dinero en la encuesta “invalidada”, en contra de la ley, se tendría que aplicar la Ley Safco, de control posterior a los gastos, y si una auditoría establece que aquel gasto fue ilegal, pues, la Contraloría General giraría un pliego de cargo contra del o de los rectores.

Esa encuesta, además, no ha sido observada porque adolezca de fallas técnicas insalvables y aunque se prohibió su publicación, muchos bolivianos, cada minuto, pueden acceder a esos datos, por ejemplo, mediante las redes sociales.

La práctica demuestra que el último servicio de los vocales del TSE, es un desfavor a los candidatos oficialistas, lo que demuestra la ineficacia y la ineficiencia de aquellos funcionarios públicos.

Empero y, esto es esencial: la tarea de los vocales del TSE es ayudar a que Evo Morales y Álvaro García sean reelegidos, aún en contra de la Constitución, esa es la tarea indecorosa que deben cumplir aquellos operadores políticos.

Éstos no guardan las formas, eso no les importa o les debe importar poco a los jueces supremos de las elecciones. Tampoco presumen pulcritud en su quehacer ciudadano —al revés de lo que pregonan en ciertos ámbitos: que la mujer del César debe evidenciar castidad, aunque no la tenga—, también no les debe interesar la castidad de la mujer del Emperador romano, en este siglo de la revolución científico-técnica de las comunicaciones.

La reproducción del poder de Juan Evo Morales Ayma, es la cuestión principal de este tiempo, en Bolivia, para los oficialistas. Lo demás es ilusión decían el Jefe y los seguidores de un grupo de la guerra popular prolongada en Perú.

El poder, el poder, el poder… A la reproducción del poder de Morales se subordina todo, en el campo oficialista. Y los operadores del TSE, se supone, así lo entienden.

Nosotros de Aquí tratamos de evitar cualquier ingenuidad: no existen entre los mortales jueces supremos electorales que sean enemigos de los candidatos oficialistas. Más aún, observamos que aquéllos no dejan de ser amigos o al menos simpatizantes de la gente del poder. Pero sí se esperaba una conducta de jueces honorables de los miembros del TSE. La vida muestra, sin embargo, que no tenemos esos jueces supremos electorales.

Por eso se aguarda que instituciones diversas, que así han resuelto, controlen los resultados de las elecciones del 20 de octubre, con ayuda de ciudadanos-vigías, los que además tratarán de encontrar, denunciar y ojalá tramitar castigos para los que incurran en fraude electoral, como los oficialistas que ejecutaron, ejecutan y ejecutarán hacia adelante fraudes al por mayor y al por menor.

Por supuesto que tenemos derecho a esperar que se defiendan los resultados de aquellas elecciones independientemente de quienes sean los ganadores.

Asimismo, conocemos el mensaje que circula en las redes sociales: Que es un riesgo perder las elecciones, pero que sería más ruinoso perder la democracia, durante las elecciones del 20 de octubre.

Nosotros tenemos fundadas reservas respecto de la actual democracia, porque por ésta no lucha el pueblo boliviano, además porque aquélla es una democracia inconclusa, para decir lo menos.

Nosotros estamos por una democracia del pueblo, para el pueblo y por el pueblo: definición aceptada por muchos.

Batallamos sin cesar por una democracia que acabe con la explotación y la opresión en Bolivia. Por esa democracia no hay ni habrá disputa alguna en el actual proceso electoral.

Sin embargo, estamos porque se evite la reproducción del poder de Morales, el que es suyo y de empresarios (criollos y transnacionales), cocaleros del Chapare, cooperativistas-empresarios mineros y colonizadores enriquecidos. En esa alianza hay gente del pueblo, pero cada vez más son invitados de piedra; los otros son los socios (y no patrones, aunque siguen como tales) que buscaba el presidente Morales.

Y los vocales del TSE tienen como misión, subrayamos, ayudar a reproducir ese poder para seguir, en Bolivia, por la vía capitalista, dependiente y atrasada.

Ante esa realidad el pueblo tiene que apurar una nueva unidad de veras antiimperialista y revolucionaria, para seguir la lucha por la segunda independencia de Bolivia y de Nuestra América o Patria Grande.

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