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Política criolla, retrospectiva (Miscelánea palaciega 2)

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Ricardo Aguilar Agramont*

Junio de 2018

Después de la concatenación de contradicciones oficiales respecto de la lamentable muerte deJonathan Quispe y la versión oficial de que un policía autosuficiente disparó el proyectil que le cegó la vida, vino la declaración del ministro Carlos Romero sobre la interdicción de realizar manifestaciones políticas en eventos deportivos.

La anterior aseveración se dio cuando se vivía quizá el momento más febril de entusiasmo de los XI Juegos Suramericanos Cochabamba 2018, hace unas semanas, justo después de que el presidente Evo Morales cancelara su discurso en pleno acto inaugural, bajo toda apariencia (no nos consta), porque desde las tribunas gritaban “Bolivia dijo no”.

Lo sucedido parece indicar que el Presidente decidió evitar la televisación del bochorno, si bien no hay que descartar la posibilidad de que minutos antes, el ministro Romero, velando por el respeto a los tratados internacionales (existentes y fingidos) haya sugerido a Morales no realizar el speech debido a que “En los escenarios deportivos no se hace política, son normas internacionales”. Quizá el presidente, respetuoso como es de las reglas, tomó la decisión de no quebrantar esos tratados de la imaginación del ministro Romero.

Luego vino el gobernador de Cochabamba, quien reprochando los gritos de la tribuna el día de la inauguración de los juegos mentados, agarró y dijo: “Aquí en Cochabamba, hermanos, en todo el departamento, nosotros le hemos dicho al hermano presidente Sí al F-21. De manera que no vamos a pensar en que algún cruceño venga aquí a gritar ‘Bolivia dijo No’, nosotros vamos a gritar Bolivia dijo Sí”. Después remató: “De manera que no se dejen sorprender aquí por extraños que vienen a tratar de dañar y afectar los Juegos Suramericanos”. Mientras tanto, la televisión nos bombardeaba hasta el cansancio con la canción oficial de los Juegos Suramericanos, que empieza con el grito de guerra que advertía a cualquier “extraño” a ir a Cochabamba bajo su propio riesgo: “Bienvenido a mi casa. Se corrió la voz de que todo nos vamos pa’ Cochabamba”.

Inmediatamente después llegó el Mundial y se armó un muy decorativo mosaico de memes en referencia a la asistencia del Presidente al acto inaugural. El oficialismo dijo que no, que Evo iba a importantes reuniones comerciales en Rusia, que cómo pues, que faltara más, que el Presidente trabaja desde las cinco de la mañana, y que los criticones deben ser agentes del maldito, maldito, maldito, imperio.

Las apariencias decían que Evo iba al mundial, otra vez, e improvisaba una agenda para disimular y justificar el uso de bienes y recursos del Estado. La oposición lo acusaba de malbaratar dinero que no era suyo.

Al arribar a Rusia, Morales se apuró a desmentir, en una conferencia, todas las acusaciones de sus críticos, no sin antes dar unos toques al balón junto a la mascota oficial del evento deportivo.

 

El presidente Evo Morales juega a la pelota con la mascota del mundial, el lobo Zabivaka. Fue a su llegada a Rusia. Foto: Ministerio de Comunicación

En la tal conferencia juró: “Sí, hemos sido invitados para participar en un acto que realiza esta noche FIFA y el Gobierno de Rusia, pero lo más importante será mañana el acuerdo que vamos a firmar”. Dijo que “desea” que Rusia “sea parte del litio”, en referencia a que ese país tenga algún papel en la explotación de ese mineral en el Salar de Uyuni y que “Mañana se van a firmar acuerdos con tema de hidrocarburos”.

Los tales acuerdos terminaron por ser algo así como una importantísima expresión conjunta de intenciones que, sin embargo, tiene poco de concreto.

No queda claro quién invitó al mandatario, si la Federación Internacional de Fútbol Asociados (FIFA), o el Estado ruso, o ambos. El detalle no es menor, dado que recibir regalos de cualquier tipo (ya sea en los gastos de estadía o lo que sea) provenientes de la contraparte con quien se dice públicamente que se negocia un acuerdo comercial, o de quien quiere hacer negocios con el Estado que una persona comanda (dícese, lobistas), podría ser un tema bastante peliagudo, enrevesado y sembrado de espinas.

*Ensaysta

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