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«EE.UU. tiene un largo camino ante sí, mientras que Europa está muriendo»

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(Entrevista)

No solamente es falso que el poderío norteamericano esté en plena decadencia, sino que cada vez que se ha sacado a la palestra esta idea, solo ha servido para hacer más fuerte y poderoso a Estados Unidos. Esta es la principal tesis de Josef Joffe, editor del semanario alemán Die Zeit, que acaba de publicar «El Mito del declive norteamericano» (The Myth of America’s Decline), un libro cargado de ejemplos que demuestran que la principal superpotencia del planeta tiene todavía «un largo camino por recorrer», mientras que Europa «está literalmente muriendo» debido a su envejecimiento demográfico.

Desde su despacho de profesor en el Instituto de Estudios Internacionales «Freeman Spogli» de la Universidad de Stanford —su segunda ocupación— comienza este diálogo a distancia admitiendo que «es cierto que todos los imperios han declinado» pero para afirmar a renglón seguido que «no lo es menos que Persia, Roma o el Imperio Otomano duraron cientos de años. Es decir, si fechamos el comienzo del Imperio Británico en 1588, con la derrota de la Armada Invencible y el final del poderío español, este imperio moderno vivió durante 300 años. Así que Estados Unidos todavía tiene un largo camino por recorrer, sobre todo porque no es una supremacía basada en acumular posesiones, sino en su influencia. Los imperios clásicos eran muy difíciles y costosos de defender, pero el «imperio» de Estados Unidos no se basa en armas y ejércitos de ocupación».

—¿Por qué se necesita un libro como éste para explicarlo?

—Pues porque ya existe una gran cantidad de literatura periodística y académica simplista que defiende el «declinismo». De hecho, hemos tenido 5 oleadas de «declinismo», comenzando por la Unión Soviética a finales de los años cincuenta —después de que Moscú fuese el primero en lanzar un cohete «Sputnik» al espacio. Entonces se decía que la URSS superaría a los EE.UU. a corto plazo. Sucedió de nuevo a finales de 1970 cuando se creía que la URSS se estaba preparando para ganar una guerra nuclear contra EE.UU. ¿Dónde está la Unión Soviética ahora? Desaparecida después de haber demostrado ser incapaz de generar la riqueza para sostener un imperio en Europa oriental y en las 14 repúblicas ahora independientes. En la década de 1980, Japón estaba a punto de conquistar el mundo con su industria. Se ha quedado en el estancamiento durante dos décadas. También se pensó que Europa podría desplazar a EE.UU. en la década de 1970, cuando contaba con tasas de crecimiento impresionantes. Ahora, el crecimiento ha sido en torno a cero durante casi una década y Europa está textualmente muriendo dada su tasa de fecundidad de 1,4%, muy lejos del 2.1%, mínimo necesario para garantizar la supervivencia demográfica.

Pero el mejor ejemplo es la publicidad sobre los países emergentes, los llamados BRIC, lanzada por Goldman Sachs en 2003. ¿Brasil una gran potencia? Esta es una triste historia. ¿La India? Ya no está creciendo a tasas de dos dígitos. Rusia está en serios problemas económicos, su economía prevé una contracción del 2 por ciento en 2015. ¿Y China? Su crecimiento de dos dígitos es historia. Ahora se ha reducido al 7 por ciento y está envejeciendo más rápidamente que cualquier otro país industrializado. Por el contrario, EE.UU. será el país más joven en 2050, después de la India.

—¿Hay algún propósito ideológico detrás de las especulaciones sobre la caída del imperio americano?

—En Estados Unidos, el «declinismo» siempre ha venido con un objetivo y ha producido o un aumento del gasto o una victoria electoral. Cuando los rusos lanzaron el Sputnik en 1957, se dedicaron miles de millones para el rearme y en el sistema educativo. John F. Kennedy ganó contra Richard Nixon en 1960 agitando la superioridad soviética en misiles que se había producido durante el gobierno de Eisenhower, aunque se trataba de un gran mito, porque Norteamérica estaba entonces —y siempre lo ha estado— por delante en la carrera de las armas nucleares estratégicas. Cuando los neoconservadores atacaron a Jimmy Carter por permitir la reducción del poder de Estados Unidos, se produjo la victoria de Ronald Reagan y un rearme masivo. «Declinar» en Estados Unidos siempre tiene un sustrato profético: A menos que cambies, caerás. Y siempre cambia y siempre le sigue un esfuerzo renovado para reafirmarse.

—Las ideas sobre la decadencia de los EE.UU. a menudo se refieren al final de la civilización occidental tal como la conocemos. ¿Puede sobrevivir sin la fuerza de los EE.UU.?

—Recuerde: «Declinar» es una invención europea, primero lanzada por «La Decadencia de Occidente» de Oswald Spengler que se publicó después de la Primera Guerra Mundial, cuando Estados Unidos aún no era una potencia mundial. El problema de Europa es diferente. Su tasa de crecimiento promedio ha caído medio punto por década desde 1970. Su participación en el PIB mundial se ha reducido en 9 puntos. Así que para la UE, la cuestión es recuperar su antiguo dinamismo económico. Pero dudo que llegue a ser un actor estratégico de nuevo, como lo fue durante 500 años. Ya no tiene una cultura guerrera, y se busca el poder por la diplomacia y el comercio, y no por la vía militar. EE.UU. es joven y está creciendo de nuevo a su ritmo histórico de alrededor del 3 por ciento.

—La UE incluye a varios países que a lo largo de la historia han sido la superpotencia de la época. ¿Puede la suma de lo que constituye la UE ser una superpotencia?

—Mire a la España de los Habsburgo, Suecia o Alemania, que eran todos los poderes imperiales y expansionistas de su tiempo. Se han convertido en poderes tan agresivos como gatitos. Gran Bretaña y Francia también han perdido el gusto por el poder. Europa se ha convertido en postmoderna, postnacionalista e introvertida. El mejor ejemplo es Alemania. Los ejércitos de Hitler una vez estuvieron a las puertas de El Cairo y Moscú y hoy, Alemania no puede presentar más de 8.000 soldados para la acción exterior. Toda Europa se está desarmando, gasta alrededor de la mitad de lo que gastaban en la Guerra Fría. Sólo Gran Bretaña y Francia invierten algo más, pero ellos también han bajado a la mitad del gasto en defensa. Esto es bastante irónico, Europa representa el 25% del PIB global, muy por encima de la India, de China y de Rusia juntos. Pero, evidentemente, ser rico no implica ambición y una visión estratégica global. Sólo los EE.UU. tienen intereses globales.

—China aspira a ser una superpotencia. ¿Bajo qué condiciones ideales cree que puede ser un verdadero desafío a la supremacía de EE.UU.?

—Pues a condición de que pase de la modernización autoritaria actual a la verdadera modernización capitalista, que implica también la democratización. Y por ahora, algo así no es previsible que suceda. Sin embargo, hay algo que incluso una China democrática no puede cambiar: su rápido envejecimiento. Las sociedades que envejecen deben dedicar cada vez más recursos a la seguridad social y pierden la ambición. Al revés, EE.UU. rejuvenece debido a la inmigración, China ni siquiera ha empezado a pensar en la inmigración. Ni Japón. Europa lo hace, pero no con gran éxito en la integración de las personas de diferentes culturas y religiones. Y sus tasas de fecundidad siguen cayendo. El futuro pertenece a los países que atraen talento y saben convertir a los recién llegados en ciudadanos que crean oportunidades en lugar de proteger las antiguas estructuras. ¿Podemos imaginar que se crea un Google, Facebook y miles de nuevas empresas en Europa? Recuerde: Google fue fundada por Sergei Brin, hijo de inmigrantes rusos.

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